Son tiempos de redefinición y sabemos que hay que redefinir conceptos en boca de todos: nación, pueblo, autodeterminación, participación... Y también otros conceptos y prácticas que hemos manejado principalmente los movimientos sociales en diversas luchas y resistencias; por ejemplo, la desobediencia civil y la noviolencia activa. Y eso se ha llevado ha cabo en una situación en la que el compromiso social y político que exige la desobediencia civil ha sido duramente reprimido y criminalizado (insumisión, proceso 18/98...).
¿Es hora de redefinir qué significa caminar por la senda de la desobediencia civil aquí y ahora? ¿Qué papel pueden jugar la desobediencia civil y la noviolencia activa en esta nueva etapa de Euskal Herria? ¿Qué futuro le vemos a seguir apostando por estos medios ante los retos del proceso de paz?