Análisis crítico del sitema económico y alternativas

ANÁLISIS CRÍTICO DEL SISTEMA ECONÓMICO Y ALTERNATIVAS

Charla celebrada en octubre de 2005 en Vitoria/Gasteiz, dentro de las IV Jornadas sobre Noviolencia activa

PRESENTA Francesc Riera

Arcadi Oliveres es doctor en Ciencias Económicas, profesor titular del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y presidente de Justicia i Pau. Es también presidente de la Fundació Universitat Internacional de la Pau de Sant Cugat del Vallès, presidente honorario de la Asociación FETS (Financiamiento Ético y Solidario) y vicepresidente de la Federación Catalana de ONGs por la Paz.  Experto en relaciones norte-sur, comercio internacional, deuda externa y economía de defensa, imparte también numerosas clases en masters y posgradudos de cooperación y desarrollo. Colabora habitualmente en diferentes movimientos sociales y en diversas publicaciones solidarias.

Ha colaborado en diversas publicaciones: “¿Quién debe a quién? Deuda ecológica y deuda externa” (Barcelona, 2003), “Aldea global, justicia parcial” (Barcelona 2003), “El ciclo armamentista en España” (Barcelona, 2000) y “Nord-sud, diagnòstic i perspectives” (Barcelona, 1988).}

Francesc Riera: A Arcadi lo conocí hace muchos años, hacia el 75 y fue de las primeras personas que yo escuché hablar de la noviolencia y de la desobediencia civil. Para los que lo conocimos en aquella época, el Arcadi era una persona que siempre estaba estudiando, escribiendo… y lo buscábamos para que cuando organizábamos una charla o una reunión nos diera una información, nos buscara un apunte… Nosotros pensábamos que éramos los de la acción directa y  que Arcadi estaba allá ayudándonos, hasta que nos dimos cuenta que todo su trabajo era la verdadera acción directa. También fue una de las primeras personas a la que he escuchado hablar de la globalización y de los temas que luego se consideraron fundamentales. Además, gracias a nuestra relación de amistad, hemos coincidido en otros momentos no vinculados a la acción, pero que han impregnado nuestras vidas.

Arcadi escribe bien y habla mejor, y como es una persona muy conocida, sin más preámbulos voy a darle la palabra.

Arcadi Oliveres: Francesc es un viejo amigo, aunque no tan viejo como yo, y los amigos suelen exagerar. Nuestras familias también se conocen entrañablemente desde hace años, y hace un mes Francesc acompañaba a mi hijo a Lakabe, instruyendo a futuras generaciones. Celebro que sea él quien me haya presentado, y aunque él también escribe y habla muy bien, como hoy es mi turno voy a comenzar.

Voy a empezar por un análisis crítico de la economía, y lo plantearé desde tres ámbitos: en primer lugar, haciendo una pequeña película de la realidad de la economía mundial; en segundo lugar, analizaré los mecanismos perversos que se esconden detrás de esta situación económica; y la tercera parte tendrá que ver con las alternativas. Si se me permite el símil médico, la primera parte será el análisis, la segunda el diagnóstico y la tercera la terapia.

Para analizar la realidad de la economía mundial, se me ha ocurrido que podríamos hacer un recorrido cronológico por los acontecimientos que tuvieron lugar en diciembre de 2004. Ese mes no fue ni mejor ni peor que el resto, pero durante diciembre ven la luz muchos informes de organismos internacionales, y de estos se pueden deducir con frecuencia situaciones concretas en el mundo.

El mes de diciembre comenzó, como lo hacen todos los meses, por el día 1: ese día se conmemora el Día Mundial de Lucha contra el SIDA, y se nos recuerda la situación mundial de esta pandemia. No entraré en las interrogantes sobre su origen: hay versiones que apuntan al mono en África, otras lo vinculan a las fábricas de armas bacteriológicas en Estados Unidos… Será difícil conocer la verdad, pero indudablemente ahí tenemos el SIDA, y, según los informes de ONUSIDA, al año suelen morir 3 millones de personas por causa del SIDA, pero sabemos que estos 3 millones de personas mueren desproporcionadamente: en algunos territorios (África, sudeste Asiático, Brasil…) mueren en grandes cantidades, mientras que en otros territorios (léase Europa, Japón, Estados Unidos…) mueren en mucha menor proporción. ¿Por qué? No porque la enfermedad sea más grave en un sitio que en otro: sencillamente, porque en unos casos hay medicamentos suficientes para el tratamiento y en otros no los hay. Realmente no es que no haya medicamentos, es que no hay dinero para adquirirlos.

Los medicamentos, tanto si son contra el SIDA o contra otras enfermedades, suelen tener dos tipologías: los llamados genéricos, que se venden baratos, y los específicos, que se venden caros. El medicamento suele ser el mismo, pero en un primer momento se vende como específico y los laboratorios cobran el costo del producto más la repercusión del gasto de la investigación que se ha llevado a cabo para descubrir aquel producto; transcurridos 20 años, que es lo marca la ley de patentes, la patente desaparece. El derecho de privilegio de aquel medicamento también desaparece, los otros laboratorios lo copian, lo venden de modo genérico y el precio automáticamente baja. Hoy por hoy, los fármacos antiSIDA todavía se ven sometidos a la ley de patentes porque comenzaron a distribuirse hace 14 o 15 años; faltarían otros 5 para que termine de estar en vigencia la patente.

Hace 3 o 4 años, el Gobierno de Sudáfrica quería hacer una distribución masiva de fármacos antiSIDA, puesto que la enfermedad apretaba de mala manera. Si hacemos memoria, recordaremos que el hijo del sudafricano más famoso, Nelson Mandela, falleció hace unos meses precisamente de SIDA. El gobierno pidió grandes cantidades de fármacos a los grandes laboratorios del mundo, y pidió fármacos genéricos, fármacos baratos. Los laboratorios respondieron que de momento sólo le venderían específicos, pues no había terminado el período de patente. Hay que decir, sin embargo, que en los 14 o 15 años que llevan distribuyéndolo han recuperado más que sobradamente la inversión que hicieron, pero como la ley les ampara, tienen todavía 4 años para seguir vendiéndolos caros. El gobierno de Sudáfrica se lamentó. Dijo que no tenía dinero para fármacos caros y que si no se los vendían baratos no iba a poder distribuirlos.

Afortunadamente, en la India, un laboratorio llamado CIPLA planteó que en este país la legislación de patentes sólo duraba 10 años y no 20, y comenzó a vender al gobierno de Sudáfrica cantidades masivas de este medicamento. Al poco tiempo, dos grandes laboratorios del mundo presentaron querella contra CIPLA acusándoles de competencia desleal. Perdieron la querella, pues los tribunales, con buen criterio, dijeron que predominaba el derecho a la salud, y entonces estos grandes laboratorios abandonaron la vía judicial y optaron por la vía política: presionaron a la Organización Mundial del Comercio, que es la que se encarga de los temas sobre patentes. La OMC presionó al gobierno de la India, y como este gobierno se sintió presionado, en febrero del 2005 presento un proyecto de ley, aprobado en junio de este año, según el cual desde entonces las patentes en la India duran 20 años. Médicos Sin Fronteras ya lo ha denunciado, pues de imponerse esta nueva situación, miles de personas morirán en el mundo de SIDA, tuberculosis, malaria, dengue… por no poder disfrutar de los fármacos baratos que hasta ahora tenían en la India su primer suministrador.

Creo que los males de este mundo tienen nombres y apellidos, y no puedo dejar de darlos: el mayor laboratorio del mundo laboratorio es el británico Glaxo-Smith, y el segundo es alemán y se llama Boheringher Ingelheim (no confundir con otra disgregación de esta empresa, la Boheringher Manheim, que en este caso no esta implicada).

Precisamente la ONU publicó un informe realmente interesante sobre Boheringher Ingelheim: cada vez que este laboratorio prueba un producto nuevo, antes de comercializarlo lo prueba con un pequeño grupo de pacientes de, digamos, “conejillos de indias”. Pese a que es un laboratorio alemán, los “conejillos de indias” son siempre ruandeses… Esto es lo primero que nos deparaba el 1 de diciembre, y pienso que por sí sólo ya es una buena explicación de la economía mundial: pandemia, intereses de multinacionales, organismos internacionales al servicio de las empresas… Pero el mes no se ha terminado, acaba de comenzar.

El día 3 o 4 de diciembre leemos el informe de la Organización Internacional del Trabajo. La OIT dice que 700 millones de personas en el mundo, tras una jornada diaria de 8, 10 o inclusive 12 horas, acaban cobrando un dólar diario. A esas personas deben añadirse mil millones más que cobran hasta dos dólares, y a esas 1.700 hay que añadir 1.000 millones más que no cobran nada porque dependen de las anteriores. En resumen, 2.700 millones de personas, el 40% de la población, vive con unos ingresos diarios de entre 1 y 2 dólares al día, o lo que es lo mismo, 0,80 y 1,60 euros al día. Estamos hablando de la relación entre el salario y la pobreza.

Avancemos en el calendario y llegamos a los días 6-7-9 de diciembre, días que tanto nos satisfacen por ese puente de la Inmaculada convertido este año en acueducto. En esas fechas, se recibió otro informe, el de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Según la FAO, 35.000 niños e igual cantidad de adultos (en total, unas 70.000 personas) mueren a diario de hambre en un planeta donde, según la propia FAO, se producen cada año alimentos sobrantes y suficientes para cubrir todas las necesidades alimentarias; e inclusive nos quedaría un remanente de un 10-20%. Hay zonas en el planeta que producen, o producimos (pues Europa esta entre estas zonas) más de lo necesario, mientras que hay otras zonas que producen mucho menos.

La solución no es la que se supone debería ser; esto es, enviar nuestro excedentes del norte al sur. La FAO lo desaconseja completamente por varias razones.

La primera es que estos envíos se constituyen en ocasiones con productos caducados. O todavía peor: cuando se produjo la catástrofe de Chernóbil en el año 86, la nube radiactiva salió de Ucrania, llegó a Alemania, donde las lluvias regaron la hierba con agua contaminada. Al final, la hierba de ese país fue comida por vacas que produjeron leche contaminada. El Gobierno Alemán calculó que todo eso no era bebible e indemnizó a los campesinos por las ventas que no podrían hacer. Los campesinos cobraron esta compensación, y mandaron la leche como ayuda a África.

En segundo lugar, a veces se envían como alimentos de ayuda galletas derivadas del trigo a una sociedad que vive del maíz o del arroz, y, por ese motivo, se rompe su dieta alimentaría. O se envían galletas de trigo; así ellos comen trigo, pero tus galletas llegan gratuitas al campesino del lugar que produce un trigo que no puede vender, pues no puede competir con tus galletas gratuitas: el campesino se arruina, y el año siguiente hay más hambre.

Es por eso que la FAO no fomenta la transferencia de alimentos de un país a otro, y recomienda que cada territorio o país produzca sus propios alimentos. Para que esta producción sea suficiente, hace falta una inversión en maquinaria, roturar tierras, organizar regadíos y granjas… En una conferencia cumbre que tuvo lugar en junio de 2002, la FAO realizó la propuesta de creación de un fondo de emergencia de 50.000 millones de dólares para erradicar el hambre en el mundo. Los países ricos dijeron que no podían encontrar entre sus presupuestos esa cantidad y que el fondo no se podría constituir. Paradójicamente, estos mismos países hallaban en sus arcas en enero de 2003 200 millones de dólares para financiar la guerra de Iraq.

El gasto militar mundial, como conocen muy bien los compañeros del grupo Gasteizkoak, es de 1 billón de dólares al año, lo cual representa 20 veces los 50.000 necesarios para erradicar el hambre en el mundo. Con lo que gastamos en gasto militar el año pasado, eliminábamos el hambre para 20 años. El 45% de este gasto militar corresponde a los Estados Unidos, lo cual significa que lo que se otorgó al Pentágono el año pasado serviría para eliminar el hambre durante 9 años.

Abramos un paréntesis dentro del paréntesis: ¿Por qué EEUU gastó esta inconmensurable cantidad de 450.000 millones de dólares? Bush argumentó dos necesidades: en primer lugar, la guerra de Iraq estaba resultando muy cara; y, en segundo lugar, él quería terminar el famoso escudo antimisiles antes de finalizar su mandato, que por desgracia no fue el último. Si miramos cuales son las industrias que participan en la construcción de este escudo, la principal es United Technologies, uno de cuyos principales accionistas es una empresa de inversiones norteamericana llamada Carlyle, y uno de los accionistas más importantes de Carlyle es George Bush padre. Esto demuestra la corrupción al más alto nivel: a Mobutu, Somoza… la administración Bush los gana por goleada.

Avanzamos al 15-16 de diciembre. Según el informe anual de UNICEF, Organización Mundial de la Infancia (la UNICEF incluye en esta categoría a menores de edad hasta los 18 años), hay 700 millones de niños en la calle, sin techo. Hay también 400 millones de niños sin acceso al agua potable (necesitan caminar más de 1 km para acceder a ella), y 300 millones de niños sin escolarizar.

Tras el día de navidad, el 26 es San Esteban, y nos enteramos del famoso tsunami. No puedo echarle la culpa de este desastre natural a Bush, aunque ya me gustaría… Pero hay razones para especificar que no estamos hablando sólo de un desastre natural. El tsunami empieza en Indonesia, atravesando Tailandia, India, Sri Lanka… y desemboca en la costa africana cercana a Somalia, barriendo todo lo que encuentra a su paso y matando a más de 150.000 personas. Pero este desastre natural tuvo consecuencias diferentes en Diego García, una isla situada a mil kilómetros de la India y convertida en base militar estadounidense. En esta isla, gracias al equipamiento tecnológico de la base americana, se supo con 6 horas de antelación de la llegada del tsunami, se avisó a la población local, que se separó de la costa (los animales lo habían hecho ya), y el tsunami prácticamente no tuvo impacto. Otro detalle curioso: en ese mismo momento un político europeo jubilado llamado Helmut Kohl se hallaba en Tailandia bañándose en la playa; una llamada en su teléfono móvil le indicó que sería prudente separarse de la costa, y este político muy conocido no fue una de las víctimas del tsunami. En consecuencia, estas catástrofes son naturales, pero menos.

Tras la catástrofe, se pone en marcha la ayuda humanitaria, y el primero que se moviliza, parece que ésta es su obligación, es Kofi Annan. A su regreso de la zona, manifiesta en Nueva York que necesita con urgencia 1.000 millones de dólares. No sé si ya le han dado ese dinero, pero oportunamente, cuando Kofi Annan estaba en la zona, la ONU publicó una nota de prensa. Según la nota, unos años antes, hubo un fortísimo terremoto en la ciudad Iraní de Bam, y 50.000 personas perdieron la vida. Kofi Annan también visitó la zona, y a su regreso en Nueva York pidió 1.000 millones de dólares (que parece ser la cantidad “standard” que pide la ONU en caso de terremotos). Hace tres años los gobiernos prometieron cantidades que superaban esa cantidad, y Kofi Annan se dio por satisfecho. Pero ahora la ONU dice que tres años después de esos mil millones prometidos sólo han llegado 17 millones de dólares. En el momento de salir en la foto, los millones se multiplican por mil y en el momento de rascarse los bolsillos se quedan en 17.

Así es como actúan los gobiernos, pero “Spain is diferent”, y aquí hay un presidente llamado Zapatero que posée un nuevo talante que le hace actuar de un modo distinto. Zapatero promete que el gobierno español entregará 50 millones de dólares, un 20 % de la cantidad total. Es evidente que España no constituye una veinteava parte de la población mundial, si acaso una centésima parte, así que si una centésima parte se compromete a aportar una veinteava parte, se puede considerar una aportación muy generosa. El problema es que al día siguiente de la promesa de Zapatero Intermón Oxfan saca una nota de prensa como toque de atención a Zapatero. En la letra pequeña se especifica que España sólo entregará 5 millones en ese momento, y que el resto se entregará en los años próximos en forma de crédito condicionado a la compra de productos españoles. Eso no puede denominarse ayuda, eso es promoción de exportaciones, lo cual probablemente es legítimo. Lo que no es legítimo es considerarlo ayuda.

Pero bien, los gobiernos actúan de esta manera, y también llega el turno de los particulares. Al día siguiente, podemos leer en los periódicos anuncios de este tipo: “Médicos Sin Fronteras, esta cuenta corriente”, “Cruz Roja, esta cuenta corriente”, “Intermon, esta cuenta corriente”… No sé cuánto dinero habrá llegado a esas cuentas, pero sí pude saber otro resultado: hace 8 años hubo una catástrofe humanitaria importante en Honduras y Guatemala tras el paso del Huracán Mich, y ahora el Fons Català de Cooperació al Desenvolupament ha hecho un análisis de lo que los catalanes aportaron. Hace constar que los catalanes fueron generosos en sus donativos, y que los bancos se quedaron 2.001 millones de pesetas en concepto de comisión…

El mes terminó con una explicación del Gobierno Español: las tropas  españolas ampliarán su presencia en Afganistán e inclusive una parte de este país quedara exclusivamente bajo control español. Quedé disgustado y sorprendido de que el Gobierno Español tomara esta decisión. Aunque se ha discutido mucho y se ha protestado tanto como hemos podido para que las tropas españolas se marcharan de Iraq, nadie ha movido un solo dedo para que abandonaran Afganistán, cuando a mi modo de ver son dos guerras que se parecen como gotas de agua. Lo que pasa es que se ha vendido a la opinión publica como dos guerras diferentes: la de Afganistán la buena, la de Iraq la mala.

Cuando Bush acudió a Afganistán hace tres años en plan belicoso, dijo que lo hacía con tres objetivos: primero, encontrar a Bin Laden; segundo, mejorar la condición de la mujer afgana; tercero, erradicar el tráfico de drogas. Tras tres años, podemos hacer balance: a Bin Laden no lo han encontrado, y mi impresión es que no tiene muchas ganas de encontrarlo. El señor Bin Laden suele editar unos videos muy curiosos coincidiendo con campaña electoral norteamericana, y a más videos más votos para Bush. Eso a mí me hace pensar, aunque no podré demostrarlo nunca, en una entente cordial entre Bush y Bin Laden, especialmente teniendo en cuenta los orígenes familiares de ambos personajes. Bush, antes de ser presidente, tenía un negocio de petróleo con un socio llamado Salem Bin Laden, hermano de Osama, y además hay que saber que el propio padre de los hermanos Bin Laden falleció en un accidente de avioneta cuando sobrevolaba los pozos de su amo y señor Prescott Bush, abuelo del actual presidente, por lo que parece que las relaciones familiares venían de lejos. Merece la pena detenerse medio minuto en el abuelo de los Bush, mejor negociante que el hijo y el nieto, que amasó en los años 30 del siglo XX una gran fortuna gracias a sus negocios, que no sólo eran de petróleo. Decidió que una parte de la misma se destinaría a obras de calidad, eligió una que le gustó y desde entonces Prescott Bush colaboró en la financiación del Partido Nazi Alemán. Una de las personas que más dinero ha dado a Adolf Hitler fue el abuelo de Bush. Precisamente, cuando el año pasado el actual presidente visitó Polonia y se arrodilló para recordar a los judíos muertos en el Holocausto, los periódicos hicieron constar que más valdría que Bush recordara que Auschwitz fue construído por Hitler en buena parte gracias al dinero de su abuelo. En resumen, a Bin Laden no lo van a encontrar…

La mujer afgana tampoco parece haber mejorado mucho en sus condiciones. Hace un mes ha habido elecciones legislativas en Afganistán, y todos pudimos ver a las mujeres tapadas con el burka. Recuerdo que los americanos dijeron que el burka era una imposición talibán y que en 15 días o en tres semanas se lo habrían quitado, pero las costumbres sociales, la presión de los maridos, la tradición, el entorno… hacen que todavía hoy las mujeres sigan con el burka.

En lo que se refiere al tráfico de heroína, este verano han caído en mis manos varios informes estadísticos que demuestran, hectárea por hectárea y tonelada por tonelada, que desde la llegada de los americanos el tráfico de heroína en esa zona se ha multiplicado por 5. Además, en los últimos meses ha crecido mucho gracias a la activa participación de las tropas españolas que se dedican fervientemente a este tipo de tráfico. Con lo cual la pregunta que nos podemos hacer es muy sencilla: si la guerra no era para encontrar a Bin Laden, si no era para mejorar la situación de la mujer afgana, si no era para acabar con la heroína…, ¿por qué se hizo la guerra? La respuesta ya la tenemos: después de que se terminara la guerra de Afganistán, se produjo una reunión entre el presidente de ese país y el de Pakistán con el de Turkmenistán, un país casi desconocido, pero que da al mar Caspio. En esa reunión, los tres presidentes decidieron construir un oleoducto que sacando el petróleo del Mar Caspio, lo transitaría por los tres países mencionados para luego depositarlo en el Océano Índico, donde sería cargado en buques que llevarían este petróleo a los EEUU. La guerra de Afganistán era también una guerra del petróleo, amén de estratégica, para que los EEUU pudieran colocar algún peón cerca de Rusia y de China, que es algo que le interesa mucho.

A mayor abundamiento, la prensa nos decía que este oleoducto sería construido –y de hecho está siendo ya construido– por una empresa norteamericana llamada Halliburton. Resulta que la empresa tenía  como presidente (hasta que dimitió, pero continúa siendo su principal accionista) a Dick Cheney, actual vicepresidente de los EEUU. Una señora supuestamente bien informada llamada Madeleine Albright, que como recordareis fue Secretaria de Estado de Clinton, como ahora lo es Condoleezza Rice de Bush, declaró en más de una ocasión, y así viene reflejado en los periódicos, que sabía de buena fuente que además de construir oleoductos esta empresa traficaba con heroína.

Esto es lo que dio de sí el mes de diciembre de 2004, que nos podría dar información suficiente para ver como está la economía mundial, que como veis esta muy mal, pero no os desaniméis, irá a peor.

La historia se repite y nos lo enseña: resulta que cuando yo era estudiante, o sea hace tiempo inmemorial, se nos explicaba que el 20% más rico de la población mundial en términos de renta era 30 veces más rico que el 20% más pobre, y estoy hablando de los años 60 del siglo XX. La relación entre un canadiense y un boliviano era de 30 a 1. En los años 80, la relación había pasado a ser de 60 a 1; en los 90, pasó a ser de 80 a 1; y, en estos momentos, la relación es de 95 a 1. Es cierto que esos datos están dados en dólares, y en una economía pulcra se nos diría, y con razón, que con un dólar no se puede comprar lo mismo en Canadá y en Bolivia. Lo que también es cierto es que si estos datos los expresamos en lo que en economía se llama “paridad de poder adquisitivo”, las diferencias se aminoran, pero tampoco tanto, porque la diferencia entre Canadá y Bolivia pasa de 95 a 1 a 47 a 1, por lo que se demuestra que de todas maneras las diferencias van creciendo.

Ésta era la primera parte. La segunda la voy a hacer más breve porque hay gente que me la ha escuchado hacer otras veces, pero me parece necesario señalar algunos elementos importantes antes de pasar a las alternativas. Esta segunda parte es la correspondiente al diagnóstico. ¿Por qué esto es así?, ¿Por qué los niños se mueren de hambre?, ¿Por qué no tienen escuela?, ¿Por qué 3 millones de personas desaparecen a causa del SIDA?, ¿Por qué hay una guerra en Afganistán?, ¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué?…

Las respuestas a estos porqués son relativamente sencillas y las conocemos todos: en el mundo hay una serie de mecanismos económicos que son absolutamente injustos, pero plenamente vigentes, que lo que hacen es enriquecer a unos y empobrecer a otros. ¿Cuáles son estos mecanismos? Sólo me referiré a 5 de ellos, pero muy telegráficamente.

El primer mecanismo empobrecedor puede parecer muy técnico, pero no sólo es técnico, sino que también es políticamente muy grave, y no es otro que el comercio internacional. Nosotros la última semana de mayo tenemos la costumbre de organizar, o por lo menos de acudir, a una semana del comercio justo. Adquirimos con gusto un paquete de café, nos cuesta un euro más caro que el que compramos habitualmente, y nos vamos a casa satisfechos y con la conciencia tranquila. En Navidades, nuestra mala conciencia nos aprieta un poco más y acudimos a una tienda de comercio justo de Intermón, Setem, Equimercado… y compramos un segundo paquete de café y tranquilizamos definitivamente nuestra conciencia. El problema es que el resto del año vamos a comprar el café en la tienda de la esquina o en cualquier supermercado, y allí, como no compramos en un comercio justo, supongo que, por exclusión, lo compramos de comercio injusto. Y esto lo digo con conocimiento de causa: Intermón ha elaborado un informe en el que nos explica que en los diez últimos años el precio del café que hemos comprado a Costa Rica, Nicaragua, Colombia… ha disminuido en una tercera parte. Una tonelada de café hace diez años se vendía por 3.000, y ahora esa misma tonelada se vende por 1.000. Y nosotros nos preguntaremos ¿qué pasa?. Porque yo en la tienda y en la cafetería lo pago al precio de siempre… La cuestión es que existen unos intermediarios que se ganan la vida pagando a una tercera parte y vendiéndolo al precio de siempre. ¿Quiénes son esos intermediarios? El 80 % del comercio mundial del café esta en manos de 4 empresas, e Intermón les ha dado nombres y apellidos: la primera y muy por encima de las demás es la conocidísima Nestle; la segunda se llama Sara-Lee (la cual a primera vista no nos dice nada, pero es la propietaria de marcas como Cafés Marcilla y Pan Bimbo); la tercera es una multinacional norteamericana llamada Procter & Gamble (que lo mismo nos vende un cosmético que patatas fritas); y la cuarta es una empresa que antes se dedicaba al tabaco, pero como ahora lo prohíben tanto, ha entrado también en el mercado del café, y se llama Philip Morris. De una o de otra manera están pagando mal y vendiendo bien, ganando ellos cada vez más dinero y empobreciendo a quienes en Brasil, en Colombia… están produciéndoles café. Eso lo podríamos trasladar a otros muchos productos, y nos mostraría la gran injusticia del injusto comercio mundial, que no sólo lo practicamos comprando café, sino que también lo hacemos comprando unas zapatillas Nike a nuestros hijos, sabiendo toda la explotación que se esconde detrás de su fabricación, o cuando acudimos a un “Todo a cien” y compramos un producto baratito para hacer un regalo. Ese producto tiene una pegatina que pone “Made in China” y es bien sabido que esos productos son fabricados mayoritariamente en las cárceles, donde se paga un salario cero a los trabajadores que hacen trabajos forzados. En toda esta gama estamos practicando el comercio injusto.

Pero resulta que esta situación todavía puede ser peor: los gobiernos nos amenazan con que el día de mañana tendremos una mala pensión. Dicen que cada vez hay más gente cobrando y menos gente cotizando, y que eso no hay sistema de la Seguridad Social que lo aguante; así que cuando os jubiléis cobrareis “Miseria y Cía”. “Si queréis cobrar algo mejor”, nos dicen, “formalizad un plan de pensiones, colocad cada mes una pequeña cantidad de vuestro sueldo en este fondo y al final cobrareis una pensión digna”. Nosotros, ciudadanos correctos y obedientes, acudimos al banco y formalizamos este fondo. Pasan los meses, y en un momento que tenemos libre, pues ahora los bancos abren los sábados a la mañana, acudimos al banco y preguntamos: “¿Cómo va mi plan de pensiones? ¿Habéis hecho unas buenas inversiones?”. Allí me dicen: “Vete tranquilo a casa, tendrás una pensión magnífica, te lo he invertido todo en Nestlé”. De esta manera, el día de mañana yo disfrutaré de una pensión formando parte de este mecanismo de empobrecimiento. Primer elemento, comercio injusto.

Segundo elemento, muy vinculado al primero, actuación de las compañías transnacionales. En 2003, la ONU publicó un informe en el que hablaba de 32 empresas transnacionales que habían convenido (que no firmado, pues eso no se hace de viva voz) con el antiguo presidente del Congo, Mobutu, la explotación de los recursos minerales de ese país. A cambio, el único compromiso era colocar por cada tonelada extraída una comisión en las cuentas privadas de Mobutu. La ONU hizo un análisis donde se señalaba que de esta manera el Congo había sido expoliado de todas sus riquezas durante 30 años. La lista que publicó la ONU citando el nombre de estas empresas estaba encabezada por Bayer, que produce las aspirinas que de vez en cuando nos quitan el dolor de cabeza. En esta misma lista aparece otra empresa, Samsung, que en Cataluña nos esta dando dolor de cabeza porque ha despedido a 450 personas. Pero esta lista no es la única, también existe la lista de empresas españolas que actúan en Latinoamérica. Si alguien viaja por esos países, escuchará una expresión: “Los españoles han venido a hacer la segunda conquista”. La primera corrió hace 500 años a cargo de Hernán Cortés, Francisco Pizarro… y todos aquellos desocupados de la tierra, pero la segunda corre a cargo de Endesa, Repsol, Telefónica, Aguas de Barcelona, Gas Natural, Unión Fenosa… El Rey estuvo en Argentina en diciembre de 2003 con Kirchner, un presidente que por ahora esta saliendo bastante bien. Kirchner le leyó la cartilla al Rey: “Mire, las empresas españolas situadas en nuestro país ofrecen mal servicio, cobran tarifas elevadas, pagan salarios de miseria, despiden a quien pueden, contaminan al máximo, maltratan a los indios mapuches, no pagan los impuestos y evaden capitales”. Ése es el magnífico memorial de las empresas españolas en Latinoamérica.

Nosotros volvemos al banco, preguntamos por nuestras inversiones y nos responden lo siguiente: “Tranquilo, para diversificar tus inversiones he puesto un poco en Endesa, un poco en Repsol y un poco en Telefónica”. Con lo cual el día de mañana tendré una magnífica pensión cultivada con la sangre, el sudor y las lágrimas de los latinoamericanos. Éste es el segundo mecanismo perverso al que quería referirme.

El tercero es, como es obvio, el mecanismo de la deuda externa. No entraré a analizar la deuda externa, pues por sí sola se merecería una charla, pero si quiero dar un dato: la deuda externa no fue contraída por los pueblos, sino por sus dirigentes corruptos. Algunos corruptos al máximo, como los siguientes ejemplos: el presidente Marcos de Filipinas, el presidente Menem de Argentina, Somoza en Nicaragua, Suharto en Indonesia… y el presidente más ladrón que ha dado la historia, Hasán II de Marruecos. Este personaje, por no decir este fulano, falleció el año 1999 dejando una fortuna de 50.000 millones de dólares colocada toda ella en bancos europeos, cuando resulta que la deuda externa de este país es de 20.000 millones de dólares, lo que significa que su presidente expolió a su pueblo más del doble de esa deuda. Ya pueden los marroquíes contribuir económicamente con su país si después su estimado rey lo va sacando todo afuera. También podemos preguntarnos cómo es posible que Hasán II tuviera una fortuna tan grande como la de Bill Gates… Es muy sencillo y lo explicó muy bien la CEE en un informe: la primera producción agraria de Marruecos es el hachís. Según un chiste de Marruecos, la primera producción industrial es la fabricación de dobles fondos para los camiones que transportan el hachís a Europa. Según ese informe, el 75% de los terrenos marroquíes donde se cultiva hachís pertenece a la familia real…

Esos países se endeudan al máximo, y luego hay que pagar la deuda. El informe del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) nos decía que el año 2003, todavía no hay datos de 2004, los países del tercer mundo para hacer frente a la deuda (incluido tener que devolver una pequeña parte del capital y también el coste de los intereses generados en este tiempo) nos habían transferido desde el sur al norte 5 veces más de lo que nosotros les transferimos para ayudar en su desarrollo. Es decir; si nosotros mandamos 1 ellos nos devuelven 5. Y atención, 1 a 5 es la relación a nivel mundial, pero hay una zona especialmente endeudada y simpatizada por nosotros, donde solemos tener proyectos de solidaridad. Estoy hablando de Latinoamérica, donde la proporción entre lo que reciben y posteriormente pagan por la deuda ya no es de 5 a 1 sino de 27 a 1. El flujo en dólares es 27 veces más que lo que nosotros les mandamos en forma de ayuda al desarrollo. De esta manera creo que se entiende perfectamente este tercer mecanismo perverso.

No entraré ni en el cuarto ni en el quinto, pues merecen explicaciones más extensas, pero los voy a citar. El cuarto es también muy sencillo de enunciar, aunque complicado de resolver. Si nosotros no les pagamos el café, si les vaciamos las riquezas del Congo, si les cobramos 27 veces más lo que les dimos… Al final, lo que pasa es que se cansan, quieren venir aquí… Y, entonces, les cerramos la puerta. Hablar de procesos migratorios no es cuestión de una charla, quizás sería tema para todo un curso, pero sólo voy a destacar que les cerramos la puerta olvidándonos que nosotros también fuimos emigrantes en su momento, olvidando que las migraciones son fenómenos históricos, y en ocasiones van, en ocasiones vienen. Hoy por hoy en Europa hay 20 millones de emigrantes, pero hace 150 años salieron de Europa 50 millones hacia América Latina, Sudáfrica, India, Australia…. Eso significa que todavía el saldo nos es favorable.

El quinto da mucho de sí, y ya he hecho algunos apuntes antes. Si nosotros vamos al Congo, pagamos las comisiones a Mobutu y a cambio nos llevamos los minerales de ese país, la cosa funciona, pero si en lugar de Mobutu se llama Sadam, si en lugar de minerales nos queremos llevar petróleo, si Sadam nos dice que no…También vamos, pero en vez de ir por las buenas mediante comisiones, vamos por las malas con aviones y tanques. Dicho de otra manera, el quinto mecanismo de explotación se llama guerra. Como ya hemos hablado de la situación de Iraq, no voy a profundizar en este tema.

Hemos visto en la primera parte que el mundo funciona mal y en la segunda parte hemos visto los mecanismos que hacen que el mundo funcione mal. ¿Tiene eso solución o no?

Yo creo que sí, y en la tercera parte pasaremos a las alternativas. Estoy convencido de que todos los que estamos en esta sala somos, aunque sea en parte, optimistas, porque si no, no habríamos venido aquí a las 7 de la tarde de este día en el que luce el sol. Creemos que hay soluciones, pero debemos tener razones sólidas para demostrar que eso es posible. Razones las hay de muchos tipos, pero yo me sostengo en una que es tan sencilla, tan simple, si se quiere tan tonta como la siguiente: hace siete u ocho años visitó Barcelona un profesor de una  ONG de Bilbao llamada Hegoa, que conocéis bien. Este señor llamado Bob Sutcliffe, un inglés que vive en Bilbao desde hace años, dijo en una charla algo absolutamente elemental pero al mismo tiempo absolutamente interesante: “Tenemos aquí a Canadá y aquí a Bolivia. ¿A dónde llegaríamos si Canadá bajara y Bolivia subiera, es decir, cual sería hoy por hoy el promedio, digamos medio, de vida en el mundo? Miremos la renta de Canadá, de Bolivia, de Suecia, de Bangladesh… y hagamos un promedio entre ellas”. Él hacía un promedio entre todos los ingresos del mundo, dividido entre todos los habitantes del mundo, y de esa manera encontraba una Renta per Cápita teórica entre los países del mundo; y después acudía al ranking para ver cual era el país que más se acercaba a esa media. Hace 7 u 8 años –que no ahora porque las cosas han cambiado un poco–, el país promedio del mundo se llamaba Portugal. A mí me parecería muy bien que desde Suecia y Canadá se bajara a Portugal, y desde Bolivia y Bangladesh se subiera a este nivel, pues no se vive nada mal en Portugal… Por tanto, podríamos ir a aparar a un límite intermedio, que en ese momento se llamaba Portugal, luego se llamó Hungría… Tanto da como se llame, la cuestión es que tengamos ese referente intermedio.

Vivimos tan bien los que estamos por encima de Portugal, que hace que los que estén por debajo lleguen hasta Bangladesh o Burkina Faso. Por tanto, para los que Burkina Faso suban, los que viven en los Estados Unidos, Canadá o Suecia han de bajar. Para que unos suban y otros bajen, ¿qué debemos hacer? Pues dos cosas, que para mí son las principales acciones que deberíamos emprender ahora. Permitidme estos pequeños modismos económicos: debemos hacer un actuación macro y una acción micro. La actuación macro no sería otra que aquélla que pedimos de tantas maneras distintas y de tantas formas determinadas, y que al fin y al cabo se resumen en transferencias de recursos del norte al sur. Lo que pedimos en realidad es lo siguiente: “Cancelen la deuda externa, lleguen ustedes al 0´7, indemnicen por la deuda ecológica…”. Es decir, pedimos que verdaderamente del norte se transfiera al sur. Cuidado, entendiendo estas transferencias norte a sur en ningún caso como ayuda, sino siempre como justicia. Porque si yo desde Canadá mando dinero a Bolivia, no estaré haciendo ningún donativo; lo que hago en realidad es, primero, pagarle mejor aquel café que le pagaba mal; segundo, remunerarle o devolverle el dinero que aquella empresa canadiense situada en Bolivia estaba ganando; tercero, devolverle la deuda externa que le cobraba injustamente; cuarto, indemnizarle por ese inmigrante boliviano que ha llegado a Canadá y que esta trabajando con los estudios que han sido pagados en Bolivia…

Hay que establecer modalidades para que estas transferencias, con las cautelas necesarias, se produzcan. A fin y al cabo, a nivel europeo ya se están produciendo otro tipo de transferencias: Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia, Bélgica… están pagando y España, Portugal, Grecia y hasta hace poco Irlanda están cobrando, y nosotros admitimos esa situación en todos los foros. Ayer mismo el Gobierno Español decía que quería seguir cobrando de Alemania hasta el año 2015. Estamos pidiendo que nos ayuden y somos incapaces de ayudar. La diferencia entre Alemania y España a nivel de renta no llega a la proporción de 2 a 1, pero queremos que la ayuda de Alemania venga a España y no queremos que la ayuda vaya de España vaya a Bolivia o Argentina. Eso es absurdo. España está recibiendo cada año desde que se incorporó a la Comunidad Europea un saldo neto de recursos que asciende a un billón de pesetas. Mientras, la ayuda española al desarrollo oscila entre los 240.000 y los 250.000 millones de pesetas, lo que en resumidas cuentas significa que Europa da a España cuatro veces más que lo que España destina a ayuda al desarrollo.

Ha llegado el momento de que sean los países del norte los que transfieran al sur. Pero ¿quién lo ha de ordenar? ¿El Gobierno Norteamericano? No. ¿El canadiense? No, lo debería hacer una institución internacional con poder y con democracia, lo que sucede es que las instituciones con poder, la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, el Grupo de los 7… no lo hacen. Lo que hacen realmente esos organismos es actuar a favor del norte y no a favor del sur. Si en casi todas estas organizaciones son mayoría los países del tercer mundo, ¿por qué se toman decisiones que benefician al primer mundo? Porque son organizaciones no democráticas. Pensemos en el Fondo Monetario Internacional, que es el que se encarga del tema de la deuda. Ya hemos dicho que esos países nos mandan 5 veces más que lo que les dimos en su momento en concepto de ayuda. ¿Cuántos países miembros componen esta institución? 170. ¿Cuántos son ricos? 30. ¿Cuántos son pobres? 140. Se supone que si en una organización son mayoría los países pobres deberían tomarse decisiones que beneficiaran a esos países, y no una decisión que les obliga a pagarnos 5 veces más de lo que les dimos. ¿De dónde salen decisiones tan inverosímiles? Del sistema de voto. ¿Cómo se vota en el FMI? Muy mal. En la ONU ya se vota mal, porque según su sistema cada país es un voto, lo cual es una aberración, pues significa que Andorra e India valen lo mismo, cuando lo democrático es una persona un voto, no un país un voto. En el FMI se vota peor, porque no es que cada país tenga un voto –entonces quedarían 140 a 30–, sino que cada país vota según la cuota que aporta al FMI. Así resulta que 9 países aportan el 52% de la cuota y ganan todas las votaciones contra 161 países que sólo tienen el 48% de los votos.

Ha llegado la hora de reformar absolutamente estos organismos internacionales. Desde hace 5 años, desde Seattle a esta parte, cada vez que esos organismos se reúnen, aparece en la puerta alguien con una pancarta diciendo “Hagan ustedes el favor de cambiar”, y, una vez al año, los de la pancarta se reúnen en Porto Alegre y dicen: “Otro mundo es posible”. Por ahí han de ir las cosas, tenemos que caminar en esa dirección.

Supongamos que esos organismos fueran democráticos… ¡Cuidado! No habremos terminado la labor. Quiero hacer en esta penúltima parte un pequeño añadido. Supongamos que el Fondo Monetario Internacional fuera democrático, que es mucho suponer y más en manos del director en las que está, ya que si fuera democrático decidiría hacer esta transferencia. ¿Qué transferiría? Entonces nos vamos a un mito falso, que es el mito del 0,7. Cuando el 0,7 se aprobó, era el año 1972. Quizá en aquel momento, no sé si lo calcularon o no, una transferencia de fondos de ese tipo del norte al sur era válida, pero ahora, cuando el foso se ha engrandecido de la manera que he explicado antes, el 0,7 es minúsculo, nunca allanará las diferencias norte-sur. Un premio Novel de Economía llamado Leontief, ya fallecido hace diez años, hizo una estimación y dijo que el 0,7 debería elevarse al 3,5%. Teniendo en cuenta que lleva diez años muerto, ya debe ser el 4,5 o el 5%, con lo cual todavía estamos pidiendo al Gobierno, a la Comunidad Europea, a la OCD… que dé el 0,7, cuando aunque lo diera, eso lleva más de diez o quince años obsoleto. De manera que tenemos que cambiar completamente la mentalidad y la exigencia.

El otro día el alcalde de Barcelona nos reunió a las ONGs, y nos dijo que era excelente porque el ayuntamiento iba a dedicar el 1%, no de su producto interior bruto, sino de su presupuesto, para la cooperación al desarrollo. No pude estar para decirle al alcalde esto que os estoy diciendo ahora: “Oiga, que hace diez años ya dijo Leontief que eso no sirve; no presuma usted del 1%, llegue al 3,5% y entonces empezaremos a hablar”. Tenemos que estar en esta dinámica, sino no haremos nada.

Ya hemos hablado de la actuación macro y la última cosa de la que voy a hablar es la actuación micro. Trabajar micro significa ser conscientes, y en esta sala seguramente muchísimos ya lo somos, de que ahora en Gasteiz, y también por supuesto en Barcelona, con la hermosa calidad de vida que tenemos en esta ciudad preciosa, somos unos privilegiados. Como se dijo en la conferencia sobre medio ambiente celebrada en Johannesburgo el año 2003, si todo el mundo, si los 6.400 millones de personas que pueblan este planeta, consumieran el papel, la energía, el agua, la madera y los minerales que consumimos los 1.200 millones de privilegiados que vivimos en el llamado primer mundo –en el cual también hay bolsas de pobreza–, si todos los del tercer mundo quisieran consumir como nosotros, harían falta, se dijo en Johannesburgo, tres planetas, pero como no los tenemos, debemos reducir. Y hoy por hoy cualquier ciudadano que viva en Euskadi o en Cataluña consume en energía 8 veces más que cualquier ciudadano que viva en India, y os aseguro que en Himalaya hace más frío que en Gasteiz, aunque ya sé que aquí también hace mucho, pero seguro que allí hace más. La única solución para que el de Himalaya tenga una cierta calefacción es que el de Barcelona o el de Gasteiz disminuya su calefacción. Llegando a Portugal, no hace falta bajar más, pero disminuyendo el consumo.

¿Qué significa esto? Hace unas semanas me tocó viajar a Madrid, y cuando el avión ya estaba aterrizando, sobrevolé una población que ya la tengo más o menos identificada y no creo que equivocarme si digo que es Majadahonda. ¿Que vi en Majadahonda.? No una, sino 200 o 300 viviendas individuales, cada una con su propia piscina. A partir de eso, hice dos reflexiones: la primera, que en Majadahonda hay una gran afición a la natación; y la segunda, que van a necesitar con urgencia un trasvase para llenar tanta piscina. Cuando yo digo esto me responden: “Es que los catalanes a los de Madrid no los tratáis bien…”. Pues bien, tratemos mal a los barceloneses, que son los míos. ¿Qué obsesión tienen los de Barcelona? Pues construirse casas en el Pirineo, concretamente en una comarca que se llama Cerdanya. El otro día leí en el periódico que las casas de la comarca de Cerdanya son ocupadas un promedio de 19 noches al año. Hombre, si tu quieres dormir 19 noches en Cerdanya, vete al mejor hotel de esta comarca, contrata 19 noches y vivirás mucho mejor, te ahorrarás la calefacción de la casa, la construcción, el cemento, la lavadora, la cocina, la nevera… todo lo que tu quieras. Eso es consumo responsable y ésa es nuestra obligación.

Y no solamente eso: si tu viajas por Alemania, en las casas de pisos sólo hay una lavadora en la escalera, en la planta baja, y ahí lavan todos los pisos de la casa comunitariamente. ¿Por qué hemos de tener nuestras propias lavadoras y nuestros propios secadores? Eso es consumo responsable.

Podría citar otros temas, pero pienso que el consumo responsable es una de nuestras primeras acciones, aunque no la única, y termino con tres acciones micro que considero muy importantes.

La primera es bien conocida y se llama Banca Ética. Por un lado, nosotros hemos de ser consumidores responsables, hemos de velar para que nuestras actuaciones financieras no terminen, como hemos mencionado hace un rato, invirtiéndose en acciones de Endesa, Repsol… De manera que hemos de buscar alternativas a través de esta expresión inverosímil llamada Banca Ética. Como bien me dijo un periodista, “lo de Banca Ética debe ser un oxímoron”. Yo le contesté que la filología no era mi fuerte y que no sabía lo que era un oxímoron, y él mismo me lo explicó: “Es una palabra que se refiere a una expresión en la que están contenidas a su vez dos palabras, la primera de las cuales desmiente a la segunda y la segunda desmiente a la primera”. Con esa explicación, aprendí definitivamente qué era un oxímoron, y Banca Ética lo es. A partir de ese momento, me cogió la obsesión de buscar oximorones por estos mundos, y como estábamos en plena guerra de Iraq, no me costó mucho encontrar uno cuando por radio escuché: “En esta ciudad ha caído fuego amigo”. Hombre, pues será fuego o será amigo, pero obviamente ambas cosas no será, mira por donde, así descubrí otro oxímoron. Hallándome en plena reflexión un compañero me dijo: “Hombre, tú debes conocer el oxímoron más conocido y más universal: inteligencia militar”. Caí en la cuenta de que ya lo conocía, pues es más que evidente. Mientras estaba en estas reflexiones me dijeron: “Ahora aquí en Barcelona se va a constituir una nueva ONG llamada Aduaneros si Fronteras” –lo cual no deja de ser un oxímoron de categoría–. Independientemente de la broma que se pueda hacer con la palabra, lo cierto es que hoy ya tenemos posibilidades de mirar que nuestras inversiones sean éticas y pienso que en este sentido micro también hemos de buscar alternativas.

He hablado de nosotros como consumidores, he hablado de nosotros como ahorradores, pero nosotros también somos trabajadores, aunque a veces no lo parezca. Como trabajadores también hemos de buscar opciones alternativas. Hoy por hoy creo que es gravísimo que se haya perdido en el mundo de la economía el concepto de empresa que a mí me explicaban cuando estaba en la facultad. Un profesor de economía de la empresa me explicaba que la empresa no es ni más ni menos que la conjunción entre alguien que tiene capital, a quien llamaremos socio capitalista, y alguien que tiene trabajo, a quien llamaremos socio industrial. Los dos se ponen de acuerdo, uno pone el dinero, otro pone el esfuerzo, y allí se obtiene un producto que sirve para cubrir una necesidad. Me explicaron que ése era el concepto más genuino de empresa, pero hoy eso ha desaparecido, y acabamos identificando empresa con capital. Se dice por Barcelona: “La SEAT se va a Eslovaquia”. ¡Falso! Es el capital de la SEAT el que se va a Eslovaquia, por que los trabajadores se quedan. De esa manera hemos perdido el concepto unitario de empresa, y ya casi nos referimos exclusivamente al capital. Debemos volver a la unicidad si queremos una economía verdaderamente alternativa entre capital y trabajo.

Y eso sólo se da en dos modalidades posibles: una modalidad se llama trabajo individual, o si se prefiere trabajo autónomo, independiente… Si yo soy un peluquero, mi capital se encuentra en mi sillón de peluquería, en mis tijeras y el peine… Y si no soy peluquero pero tengo un ordenador en casa, hago virguerías con él y presto servicio a la gente. Pero claro, cortar el pelo y hacer virguerías con el ordenador se puede hacer a título de auto-ocupación, pero fabricar coches es difícil hacerlo en casa, y para ello nos pasamos al sector empresa. Aquí hay una única opción que se llama cooperativa: no entraré en profundidad en la cuestión de las cooperativas, y menos aquí, teniendo en cuenta que en Gipuzkoa radica el complejo cooperativo de Mondragón y aquí se sabe perfectamente qué es. Ya sabéis que los de Mondragón son ateos, porque piensan que no puede haber un mundo mejor…: Aunque tiene muchas imperfecciones, de las cuales soy consciente, ya me gustaría compararlo con otros tipos de empresa…

A partir de ahí, digamos que la idea cooperativa más purificada si se quiere es la de Mondragón, pero ha de ser una idea básica para seguir adelante.

Y la última cosa que quería decir en este aspecto micro es que nosotros, además de consumidores, ahorradores y trabajadores somos contribuyentes. ¿Qué debe hacerse con los impuestos? Dos cosas: pagarlos, pero no todos. ¿Qué significa pagarlos? Pues que hay que pagarlos, pues es la mejor manera de interrelacionar riqueza con pobreza, transferir recursos, siempre y cuando los impuestos funcionen evidentemente como hace falta. Debemos perseguir el fraude fiscal. Cuando todavía nos movíamos con pesetas, leí en el periódico una pequeña pero significativa nota que decía que los dentistas españoles declaran de promedio a Hacienda unos ingresos anuales de un millón doscientas mil pesetas de promedio… Hombre, con todos mis respetos, los dentistas españoles el millón doscientas mil lo deben ganar al mes y algunos a la semana, con lo cual pretender que ése es el promedio, es tomarnos el pelo, y a eso se le llama fraude fiscal. ¿Qué debe hacer Hacienda? Pues un peinado, un peinado fiscal: ahora empezamos con los dentistas, seguimos por los notarios, continuamos por los registradores de la propiedad, nos entretenemos con los ingenieros, al cabo de un tiempo con los cirujanos… No solamente haremos más recaudación, sino que haremos un acto de justicia, porque yo estoy convencido de que un dentista cobra más que yo. La universidad nos paga bien a final de mes, pero tampoco se excede, de manera que así tienes un salario para ir tirando. Pues yo, que debo tener un salario bastante menor que el de un dentista, al final de año estoy pagando más impuestos que él. ¿Por qué? Porque a mí no me preguntan qué impuesto quiero pagar, me lo quitan directamente de la nómina. En cambio, al dentista le dan derecho a que él diga lo que gana. Pues bueno, si hacemos peinados fiscales con los dentistas, haremos un acto de justicia. Yo entiendo que debemos andar en esta dirección, pero no sólo con los dentistas y compañía. Otro tema al que no voy a entrar por falta de tiempo es el de los paraísos fiscales, tema en el que hay que entrar con más fuerza que con el dentista, porque las grandes fortunas se esconden allí.

Por tanto, los impuestos hay que pagarlos y hay que perseguir el fraude fiscal, pero no hay que pagar los impuestos que alimentarán al Ministerio de Defensa, y de esta manera voy a hacer citar otra acción micro en esta aula seguro todo el mundo la conoce y por tanto tampoco me entretendré en ello: la objeción fiscal al gasto militar.

En resumen, el mundo está mal y hay riesgo de que esté peor, pero como ya conocemos las raíces de la enfermedad debemos esforzarnos en que tenga curación, y como también conocemos el tratamiento, la terapia…, es necesario practicarla siempre a doble nivel: no olvidarnos de la pancartita, que la podemos exhibir no necesariamente en Porto Alegre, pues ahora a finales de este mes de noviembre en Barcelona la podremos exhibir en la Conferencia Euromediterránea, y también en Salamanca en la Conferencia Iberoamericana… Momentos de pancartita los hay prácticamente semana sí semana no, pero hay que incidir en ellos no sólo por la pancarta, sino por la ocasión que supone para reflexionar sobre alternativas.

Alguien me dirá: “Pero, ¿esas alternativas son reales? ¿Nos van a hacer cambiar el sistema económico?”. Bueno, mi impresión es que no tenemos un nuevo sistema económico para sustituir al anterior, una verdadera alternativa económica, pero yo me pregunto si hace falta tenerlo o no. Con los tiempos que corren, es mejor tener 10 alternativas económicas que una sola, porque se piensa en los términos de capitalismo y socialismo… Pero independientemente de que las tengamos o no las tengamos, lo que la historia nos demuestra es que nunca hemos tenido un sistema económico guardado en el armario de reserva para decir: “Hoy a las doce de la noche entra en marcha el capitalismo, los feudales que se marchen”. Eso es algo que va progresando con el tiempo: el aristócrata pierde poder, lo gana el burgués de la ciudad y al cabo de un tiempo éste arrincona al aristócrata, tenemos una capitalismo comercial y después llega el industrial, el financiero… y las cosas van cambiando. Por eso, de lo que yo me preocuparía no es de tener una alternativa, sino de implementar esos pequeños cambios que a lo mejor a la larga nos van a dar un sistema alternativo.

Me vienen a la cabeza esos pequeños rompecabezas que nos regalaban a los niños cuando éramos pequeños –ahora se regalan puzzles y cosas más complicadas–. Era una cajita tonta en la que había 6X4 cubos (en total, 24). De esta manera quedaba una lámina, y tú, cuando tenías 5 años, que sino era aburridísimo, si cambiabas cubos al cabo de un tiempo, habías hecho las 6 láminas, cada cual correspondía a una cara del cubo… No tenemos sistema nuevo, pero sí podemos hacer una lámina nueva. Ahora hacemos “pluck” y cambiamos, que significa, un reparto más justo de la tierra. Otro “pluck”, que significa que hacemos Banca Ética. Otro “pluck”, y cancelemos la deuda externa, otro cubo más y transferimos tecnología al tercer mundo, erradicamos los paraísos fiscales… Y cuando hayamos hecho todos estos cambios, que están más que numerados y que los conocemos de memoria, a lo mejor con tanto cambio de cubo vamos a obtener una lámina nueva: una alternativa al sistema económico actual.

Utzi erantzuna