2. EXPERIENCIAS PERSONALES EN LA NOVIOLENCIA ACTIVA

2.1. LA EXPERIENCIA DE PEPE BEUNZA

2.2. LA EXPERIENCIA DE PAUL NICHOLSON
2.3. CUESTIONES Y REFLEXIONES DESDE EL PUBLICO

2.1. LA EXPERIENCIA DE PEPE BEUNZA

Pepe Beunza fue el primer objetor al servicio militar por motivos éticos y de conciencia que se dio en el Estado español, en el año 1971. Por ello se vio sometido a dos consejos de guerra, y varios meses de cárcel y deportación en el Sáhara Occidental. Posteriormente ha permanecido ligado al movimiento antimilitarista de forma permanente. A continuación resumimos el contenido de su conferencia.

 “La lucha por el desarme es un principio de supervivencia”

 Con esa frase resume Pepe Beunza la reflexión inicial de su charla. Es un mito muy aireado el que las armas sirven para evitar los conflictos, el que los ejércitos, mediante el principio de disuasión, son los garantes de la paz. Sin embargo, hay una contradicción clara en ello, puesto que los ejércitos, que dicen tener un fin defensivo, no son capaces de evitar la destrucción total de la tierra que sólo ellos son capaces de producir. Según los datos actuales, en el planeta se acumula capacidad militar destructiva para liquidar la Humanidad¡12 veces! No hay ningún ejército que pueda parar eso: ellos son la principal amenaza para el ser humano. “Los ejércitos no sirven para defender, pero sí para destruir”, nos recuerda Pepe Beunza. Para él, debe llegar el día en que “los que enseñan a matar sean considerados enfermos peligrosos”.

   Trayectoria personal

 Pepe Beunza nos cuenta su experiencia personal como pacifista y antimilitarista. Nos describe el ambiente en torno a la mili en 1971, cuando ir al cuartel era socialmente reconocido como el momento de “hacerse un hombre” o la oportunidad de aprender a leer y escribir, o viajar y salir del pueblo, librarse por una temporada del trabajo, y adquirir una disciplina. La mili era algo aceptado, e incluso motivo de orgullo y fiesta. Afortunadamente, eso ha cambiado, lo hemos cambiado, y hoy la gente no quiere ir a la mili ni cobrando.

 Pepe empieza a tomar conciencia noviolenta en su juventud, en la comunidad “El Arca”, en el Estado francés,  fundada por un discípulo de Gandhi. Conoce y visita a objetores extranjeros, cuando aquí la objeción de conciencia era aún algo desconocido.

 En la universidad adquiere experiencia en la lucha política, y ya fue detenido un par de veces. Cuando en 1971 se declara objetor al ser llamado a filas, cuanta con apoyo internacional. Tras su detención se interceptan trenes españoles en el Estado francés, se ocupan embajadas españolas en el extranjero... Toda esta campaña internacional le hizo sentirse con las espaldas cubiertas, mientras al Gobierno español le pilló de sorpresa.

 Desde 1971 se suceden dos consejos de guerra con sus correspondientes encarcelamientos, y la deportación al Sáhara. Finalmente sale libre, y participa en la puesta en marcha de un grupo de objetores en Barcelona. Tiene que volver a la cárcel y saldrá amnistiado. Tras un periodo de impasse, en la Constitución del 78 se reconoce el derecho a la objeción de conciencia. Sin embargo, no se regula ese derecho hasta después del “Tejerazo” del 81. Entretanto, surgen más y más objetores que son sistemáticamente enviados a casa. Cuando se regula la objeción de conciencia, se hace de forma punitiva, siguiendo el espíritu militar. Esto provoca la aparición de un concepto y una práctica genuinamente ibéricos, la insumisión, diferente del concepto anglosajón de objeción de conciencia. El  mismo Pepe se muestra sorprendido de la tremenda respuesta que genera la llamada a la insumisión. Considera que “con la insumisión se recupera una tradición histórica de lucha del pueblo frente a las instituciones”. Su balance de todo ello es muy positivo.

 Finalmente, en marzo de este año 2002, sale de la cárcel el último insumiso.

 “EEUU alimenta la espiral de violencia”

 (Las jornadas se celebran en los meses anteriores a la invasión de Irak) Tras la caída del bloque soviético, las perspectivas de paz mundial son más halagüeñas. Sin embargo, rápidamente EEUU se encarga de torcer las cosas. Especialmente tras el 11-S: la reacción del sheriff del mundo es machacar Afganistán, “creando huérfanos que derribarán las futuras torres gemelas”. Si se analiza el conflicto buscando a los beneficiados de todo ello no hay dudas: el presupuesto militar norteamericano se ha visto incrementado un 25%, y los EEUU controlan ahora Afganistán, un país clave en el transporte del petróleo y gas de Asia Central, que antes estaba totalmente fuera de su órbita.

 “El poder del pueblo es la desobediencia civil”

 Se nos inculca que la obediencia es una virtud, y en esa cultura de la obediencia vivimos. Pero es que “la única fuerza de los generales es nuestra obediencia”. Para Pepe “hay que devolver el poder al pueblo”, y el medio para ello es la desobediencia civil.

 Propuestas: “Hemos acabado con la mili, ahora hay que acabar con el Ejército”

 Pepe Beunza nos anima a hacer cultura de paz desde todos los ámbitos, y concretamente nos señala tres campos de acción:

  -        Objeción fiscal.

-        Objeción en las escuelas, combatiendo y rechazando activamente las campañas de propaganda escolar del Ejército.

-        Objeción científica.

2.2. LA EXPERIENCIA DE PAUL NICHOLSON

 Paul Nicholson es el responsable de relaciones exteriores del sindicato agrario vasco EHNE. Es también el delegado europeo de la organización mundial Vía Campesina, que agrupa a campesinos de todo el mundo en sus reivindicaciones. En su charla nos habla de sus experiencias en la lucha en defensa del medio de vida de los campesinos (la Tierra y la naturaleza), y en el conflicto de Palestina.

 Legalidad y legitimidad

Empieza Paul Nicholson reivindicando otra ética y otra legitimidad, frente a la situación que se da a nivel mundial de hegemonía de los intereses económicos sobre los intereses sociales y medioambientales. Reivindica la legitimidad de la desobediencia civil, citando el ejemplo del escándalo de las transfusiones de sangre contaminada con sida que se dio en el Estado francés a finales de los 80. El juez aceptó como ilegal, pero legítima, la actuación de los médicos que desobedecieron.

Denuncia la primacía de la propiedad sobre el uso, apoyándose en el caso de la apropiación por parte de las multinacionales agrícolas de las variedades de semillas: es un bien de la Humanidad, la biodiversidad del planeta, lo que se está privatizando. En relación con esto, nos recuerda la situación de José Bové, sindicalista campesino francés que se ha convertido en el primer encarcelado por sus ideas en el Estado francés desde 1945, debido a su lucha contra las plantaciones transgénicas.

Para Nicholson, hemos llegado a una situación en la que la insumisión y la desobediencia civil son “un espacio de necesidad ante la ley, cuando la consideramos injusta”.

Experiencia en Palestina

Nicholson estuvo recientemente en Palestina como delegado de Vía Campesina en misión civil para la protección del pueblo palestino, no adscrita a ningún partido ni corriente.

Pudo constatar allí que, con su presencia, con testigos sobre el terreno, “se dificultaba que el ejército judío actuase contra la población civil”. La presencia civil internacional resultó efectiva como fuerza disuasoria. Pero además, también pudieron actuar como puente entre organizaciones israelíes antibelicistas y movimientos similares palestinos.

En su intervención, Nicholson denunció el papel que juega la UE en este conflicto: es un soporte fundamental para el Estado judío, que tiene en ella a su principal socio comercial, por encima de EEUU.

Nueva cultura

Para Nicholson “estamos creando una nueva cultura ciudadana de acción y reflexión, de construcción de alternativas frente al poder”. Esa debe ser una cultura horizontal, “donde las diferencias y antagonismos sean enriquecedoras”.

2.3. CUESTIONES Y REFLEXIONES DESDE EL PUBLICO

 Destacamos una intervención sobre el miedo que atenaza a la población a la hora de actuar, a la hora de desobedecer. En su turno, Pepe Beunza contestó que “el miedo es una trampa y un gran negocio”, y llegó a afirmar que con la lucha diaria personal, “actuando”, dicho miedo se supera. De no vencerlo, y teniendo en cuenta la fuerza que puede llegar a tener el miedo, es contundente: “no hace falta que nos metan en la cárcel, si el miedo es nuestro carcelero”.

HITZALDIEN AURKIBIDERA ITZULI

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