3. EXPERIENCIAS COLECTIVAS DE NOVIOLENCIA ACTIVA

3.1 Experiencia ecologista: Dolores Romano, Greenpeace.

3.2. Experiencia en defensa de los derechos humanos: Andrés Krakenberger, A.I

3.3. Experiencia solidaria y de paz: Francesc Riera, Brigadas Internacionales de Paz.

3.4. Experiencia antimilitarista y de género: Victoria Moreno, Dones x Dones.

3.5.  Participación del público

Moderador:   Sabino Ormazabal

 

  Sabino Ormazabal,Moderador 

En esta ocasión contamos con un grupo de personas que se han acercado hasta nosotros desde diferentes ámbitos y lugares para aportarnos su experiencia colectiva. Una experiencia vital, rica, comprometida… La presencia de estas cuatro personas y de los grupos y expresiones a los que representan, me lleva a calificar de “potente” la mesa redonda de hoy.

 Les hemos pedido que nos transmitan cómo entienden la noviolencia activa desde la experiencia práctica de su grupo. Por qué han elegido, y cómo entienden, esa filosofía y esa forma de hacer y participar en la transformación posible de esta sociedad.

 3.1. Dolores Romano, una experiencia ecologista 

Presidenta de Greenpeace. Ingeniero agrónomo.

 Greenpeace es una organización que se dedica a la defensa del medio ambiente desde hace más de 30 años, mediante la práctica de la acción directa noviolenta.

Esta organización está formada por 2.800.000 miembros y se define como una organización independiente, de acción, que utiliza la confrontación creativa y noviolenta. La noviolencia es parte fundamental de su filosofía. Asegurar un futuro verde y en paz,  donde la tierra siga teniendo capacidad de sostener la vida, proteger la biodiversidad, los recursos naturales, evitar la contaminación, acabar con la amenaza nuclear y promover la paz, el desarme global y la noviolencia serían sus objetivos. 

El trabajo que realizamos lo desarrollamos en diferentes puntos:

 1. Exponer:

 Exponemos agresiones al medio ambiente que normalmente no aparecen en los medios de comunicación. Un ejemplo sería el proyecto que tiene la “British petroleum” en el Ártico, para sacar petróleo en una zona virgen al mismo tiempo que hace una campaña a favor y promocionando la energía solar. La extracción de madera del Amazonas y en el Africa central, la denuncia de las flotas ilegales que operan en el Atlántico frente a la costa africana que están esquilmando la pesca, etcétera.

 Todas estas agresiones son documentadas, realizando informes técnicos a través de nuestra unidad científica en la Universidad de Exeter y colaborando también con otras universidades. Hacemos públicos los daños medioambientales y las consecuencias económico sociales de todo esto. En esta línea, la lista roja-verde de alimentos transgénicos sería otro ejemplo donde exponemos qué distribuidores utilizan transgénicos y quiénes no.

 2. Dialogar:

 Dialogamos con los agresores y con los agredidos. Con los responsables de esta política de desarrollo insostenible y con los afectados de todo esto. Dialogamos a nivel local desde ayuntamientos, comunidades autónomas, a nivel nacional... hasta en los convenios internacionales en los que somos más activos, ya que buscamos soluciones a nivel global; por ejemplo en Johannesburgo, en el convenio de Kioto, en Bali... Se dialoga con los responsables políticos y con los responsables económicos o con los responsables del tema energético, para que se decanten por las energías renovables.

 También dialogamos con los afectados de todas estas políticas destructivas, como por ejemplo son los mariscadores gallegos, en el caso del “Prestige”, las cofradías de pescadores con los que cooperamos desde hace años, desde que denunciamos el vertido de residuos radiactivos en la fosa atlántica. O con trabajadores de empresas de productos tóxicos, como la industria del PVC. Son muchas veces conversaciones duras, pero es algo básico y necesario a la hora de conseguir nuestros objetivos.

 3. Actuar:

 Intentamos parar y frenar las agresiones al medio ambiente utilizando la acción directa noviolenta. Por ejemplo, intentamos paralizar el transporte nuclear, acciones contra las incineradoras, etcétera. Este tipo de acciones conllevan un riesgo, el cual asumimos, pero nunca responderemos con violencia a la violencia.

 4. Apoyar y buscar apoyo:

 Cooperamos con redes ciudadanas, redes locales, campañas junto a otras ONG... Un acuerdo muy criticado fue el que hicimos junto a los representantes de la industria petrolera, industria química, etcétera, en Johannesburgo. El punto en común que teníamos, y por el cual nos sentamos, era el Protocolo de Kioto; fue una colaboración puntual para decir a los gobiernos que hay que apostar por Kioto.

 El apoyo más importante viene determinado por nuestros socios; tenemos casi tres millones de socios repartidos en 101 países. En el Estado español tenemos 75.000 socios y tres oficinas. Las oficinas intentan cubrir regiones ambientales, sin hacer demasiado caso de las fronteras.

 5. Promover soluciones:

 Promovemos el uso de energías alternativas, el consumo responsable y no contaminante, y realizamos diferentes análisis y estudios teóricos para impulsar estas soluciones.

 Concretamente, y por poner algunos ejemplos, hace 5 años que pusimos en marcha el coche “smart” cuyo consumo es de 3 litros/100 kms.; hoy día está ya en el mercado y si no ha estado antes ha sido por los intereses de la industria petrolera. También desarrollamos hace 10 años un sistema frigorífico que no usa CFC. Los productos de nuestros catálogos para conseguir fondos demuestran que se pueden conseguir sin necesidad de contaminar.

 Últimamente, hemos presentado el informe “Viento fuerza 12”, con la asociación de productores de energía eólica europea, en el que se demuestra que el potencial de esta energía en el Estado español evitaría el paso anual de 280 petroleros como el “Prestige” por nuestras costas.

 

3.2. Una Experiencia en defensa de los derechos humanos:

Andrés Krakenberger, Coordinador de los grupos vascos de Amnistía Internacional.

Amnistía Internacional nació en 1961. Empezó siendo una organización que se dedicaba única y exclusivamente a buscar la puesta en libertad de presos de conciencia, entendiendo por tales, personas que estuvieran encarceladas por el ejercicio pacífico de sus derechos humanos, tal y como viene en la declaración, sin que hubieran practicado la violencia ni abogado por ella.

Pero en esta larga historia hemos ido incorporando toda una serie de tareas nuevas. Desde una perspectiva un tanto autocrítica, diría que siempre se ha actuado de forma reactiva ante el mundo cambiante que nos iba rodeando. Hemos tenido un crecimiento un tanto desordenado, pero últimamente también hemos intentado reformar eso y tener cierta flexibilidad, de la que inicialmente carecíamos.

Al trabajo para conseguir la liberación de presos de conciencia, se añadió a mediados de los 60 la lucha contra la pena de muerte. Esto supuso un hito, ya que en aquellos tiempos el concepto que se tenía de los derechos humanos era que los mismos podían defenderse siendo a la vez favorables a la pena de muerte. Cuando incorporamos la pena de muerte a nuestro trabajo, ello trajo consigo que la mitad de los colaboradores de entonces nos dejaran.

A ese primer cambio, posteriormente se añadieron dos más: la lucha contra la tortura y la denuncia contra la práctica de muchos gobiernos de hacer desaparecer a quien le resultase incómodo, porque en el mejor de los casos aquello equivalía a presos de conciencia o a pena de muerte.

En 1991, y tras 30 años de luchar contra las violaciones de derechos humanos que cometían los gobiernos, es cuando miramos un poco a nuestro alrededor y vimos que no todas las violaciones de derechos eran cometidas únicamente por los gobiernos. Ello nos llevó a centrarnos también en las violaciones de derechos humanos que cometían  grupos armados, incorporando así los homicidios deliberados y arbitrarios de civiles cometidos por grupos armados, la tortura, y por último la toma de rehenes o el secuestro.

En 1995 se decidió incorporar el tema de la práctica lesiva de los derechos humanos en el ámbito privado, numéricamente muy superiores a los anteriores (se dan más violaciones de derechos humanos en lo privado que los que cometen gobiernos y grupos armados). Al abarcar tantos campos existía el riesgo de que “quien mucho abarca poco aprieta”, por eso se decidió marchar poco a poco, incorporándolos mediante la práctica de proyectos piloto, con el fin de ver cómo podíamos ser más eficaces. De esta forma lo primero que se incorporó fue trabajar contra la mutilación genital femenina, no atacándolo frontalmente (lo consideran algo cultural) porque posiblemente conseguiríamos una reacción peor, sino que se decidió combatirla en base a programas de derechos humanos, haciéndoles conscientes de que estas prácticas son la barbaridad que son. En determinados países subsaharianos, como Mali, somos la única organización tratando estos problemas, en los que se observa una tendencia a la baja.

Posteriormente, y siguiendo con el ámbito privado, se han ido añadiendo más tareas, como por ejemplo la trata de blancas, los niños soldados... Todo ello enmarcado en la defensa de los derechos humanos de mujeres y niños.

Al mismo tiempo que se añaden nuevas tareas también se suceden nuevas formas de actuar; inicialmente trabajábamos solos, pero con el paso del tiempo esto ha evolucionado y hemos realizado distintas campañas en colaboración con distintos grupos como Greenpeace, Médicos Sin Fronteras e Intermon, contra el comercio de armas. Son experiencias interesantes  porque cada organización aporta aquello en lo que más “experto” es. En este tema de la exportación de armas se avanza algo, ya que los gobiernos están obligados a dar cifras detalladas sobre sus exportaciones, indicando a quién van, exponiéndose así al escrutinio publico.

 En cuanto al funcionamiento económico de nuestra organización, no admitimos fondos públicos. El 80% del dinero procede de nosotros mismos, es decir, los socios y el resto, de venta de material (chapas, posters, informes...) Una muy pequeña parte del dinero procede de donativos, siempre y cuando no sean condicionados, ya que somos nosotros quienes decidimos las prioridades. No aceptamos fondos ni de partidos políticos, ni de sindicatos, ni de grupos religiosos. En el caso de los gobiernos, los aceptamos únicamente en dos casos: cuando son proyectos de educación en derechos humanos (nuestra filosofía es la de que ya que los gobiernos son responsables de gran parte de los desaguisados que se cometen, que por lo menos paguen parte de la factura de impedir que eso sea así), y en segundo lugar, en casos muy concretos de ayuda humanitaria, por ejemplo en un programa para  traer a defensores de derechos humanos en peligro de muerte de países como Colombia, Liberia... en colaboración con Brigadas Internacionales de Paz.

 3.3. Una experiencia solidaria y de paz ,

Francesc Riera, miembro de Brigadas Internacionales de Paz.

Trabaja desde 1987 como voluntario en esta ONG internacional, cuyo trabajo consiste en el acompañamiento a personas, comunidades y ONG en países en conflicto externo o interno. 

En 1987 estuve dos años en El Salvador, después un año en Guatemala y desde 1993 estoy participando en el proyecto de Brigadas Internacionales de Paz en Colombia, donde tras tres años de voluntario, he pasado a trabajar en otro aspecto como es el llamado apoyo psicosocial, de apoyo mutuo a las personas a las que acompañamos.

 Las Brigadas Internacionales de Paz tienen tres o cuatro ejes de trabajo:

 - El acompañamiento físico a personas, es decir, grupos de voluntarios que vamos a los países en conflicto y acompañamos a las personas que por su trabajo dentro de la sociedad civil o trabajando dentro de la noviolencia tienen sus derechos y su integridad física amenazadas. El acompañamiento se realiza a veces durante las 24 horas del día. El caso de mayor duración duró casi 9 años, las 24 horas del día, con la presidenta del grupo de apoyo mutuo en Guatemala, de familiares de desaparecidos y su hija, también amenazada.

 - Presencia internacional en el país en conflicto: el hecho de tener personas en países en conflicto es ya, en sí mismo, una acción. Esta presencia internacional la acompañamos con todo un trabajo de relaciones públicas dentro del país. Dialogamos con las personas responsables de diseñar políticas y/o que están acusadas de hechos de ataques, masacres... Este trabajo de relaciones públicas es un trabajo que ha dado sus frutos.

 - Somos testigos sobre el terreno de cosas que suceden y que las vemos con nuestros propios ojos.

 - Apoyo psicosocial, no sólo acompañamiento físico: los defensores de derechos humanos en situaciones de conflicto interno son los objetivos más perseguidos y atacados por los estados. Si analizamos los conflictos que se han sucedido desde la Segunda Guerra Mundial, el 95% de muertos ha sido población civil, incluso en un momento determinado la población civil es el objetivo en los conflictos bélicos. Desde la guerra de Indochina y toda la herencia que proviene de ella, todo lo que pone en marcha el Ejército norteamericano, la política USA en Vietnam, consiste en convertir a la población civil en el objetivo.

 A menor presencia exterior, mayor impunidad

 Nosotros fuimos capturados y expulsados de El Salvador cuatro días después del asesinato de los jesuitas en 1989, dentro del objetivo de expulsar a los testigos internacionales que en aquel momento estábamos en El Salvador. Fueron tres grupos de gente que fuimos capturados y deportados, y esto supuso que parte de los cooperantes o voluntarios internacionales bajaran su nivel, que es lo que se perseguía, para luego bombardear a la población civil que estaba apoyando el levantamiento que hubo en aquel momento de la guerrilla, y la llegada de la guerra a la ciudad.

 El papel de las mujeres

 Una de las cosas que en nuestro trabajo más me ha impresionado es el hecho de que en todos los países en que hemos estado, parte del peso de la lucha civil que se realiza para enfrentar la represión, es llevado por las mujeres, y no sólo las madres y familiares, sino también las asociaciones de mujeres. En El Salvador no había en aquel momento ningún partido político ni ninguna organización, en aquella situación mucha gente estaba o en la guerrilla o en el monte o exiliada, y las madres empiezan a abrir el espacio político para sus hijos. Para nosotros era importantísimo acudir al lado de estas mujeres que han abierto espacios políticos que otros no han podido o no se han atrevido a hacer.

 A su vez, el conflicto en Colombia es muy complejo y, por ello, siempre nos decían que no nos metiésemos en él, pero allá fuimos apoyados por Amnistía Internacional, ya que se necesitaba a alguien sobre el terreno, no sólo para acompañar sino para romper un montón de bloqueos que había.

 El hecho de nuestra llegada a Colombia supuso no sólo un cambio en la perspectiva del conflicto tras el contacto con la gente que tuvimos la suerte de ser voluntarios y conocerlo directamente, sino el hecho de que se empezara a ver a unos extranjeros en el conflicto, ya que éste, contrariamente al resto de contenciosos centroamericanos, estaba cerrado hasta entonces a la gente fuera. Eramos, pues, unos bichos raros. Por ejemplo, en Barrancabermeja éramos los únicos extranjeros que había. Era algo rarísimo que unos gringos nos paseásemos por un conflicto que no era observado internacionalmente, porque nadie quería meterse a mirarlo de cerca.

 Cuando te acercas a un conflicto como éste te llenas de información, te llenas de papeles, pero lo más importante es que nuestra acción tiene la suerte de estar al lado de la gente. Tenemos la suerte de estar al lado de las comunidades, de los procesos... que están inmersos por comunidades negras, grupos de mujeres, comunidades indígenas... y con ello, estás muy cerca de la gente. Pero creo que fue una señora que encontré en un lugar llamado Montería, un barrio de veinte mil personas desplazadas, la que más me ha aclaró sobre el conflicto colombiano.

 Era una señora mayor que se llamaba Carmen, que estaba con sus dos nietos, y nos contó que habían hecho desaparecer a su marido, a sus dos hijos, habían asesinado a sus dos nueras... y ella estaba sola, con sus dos nietos. Estaba en una “champa” (chabola), o sea cartones y plásticos. Era una persona que no tenía nada, que vivía de la caridad pública, que había sido campesina, y no hay peor cosa para una campesina que convertirse en pedigüeña. Estábamos allá, contándonos un montón de cosas, y vi que tenía un par de velas a la Virgen del Carmen, que allá es la devoción, y le pregunté:  “Doña Carmen, ¿por qué usted que no tiene nada le pone dos velas a las Virgen, gastando en pleno día? ¿Y qué le pide usted a la Virgen?” (la habían desplazado seis veces ya). Y me contestó: “Pues le pido a la Virgen que cuando nos vuelvan a desplazar nos desplacen al lugar más pobre del mundo”.

 Para mí, el que una persona a la que acompañamos durante unos pocos días nos dijera esto, era como el quid de la cuestión. En esta definición, yo vi todo el conflicto colombiano, una pelea por la tierra, por el dinero, por lo que hay debajo de la tierra: la habían desplazado de un lugar donde había petróleo, luego en otro habían descubierto oro, en otro un proyecto de oleoducto, otro lugar fue catalogado de urbanizable. Sabía que la iban a echar ,pero quería ir al lugar más pobre del mundo para que nadie codiciara el espacio donde ella asentaba su pobreza o su dignidad en este caso.

 El hecho de poder trabajar con la gente y que la gente te diga estas cosas, creo que es una acción de la que sales muy enriquecido. Creemos que vamos a llevarles el bien, a llevarles algo, y muchas veces vuelves tú lleno de lo que te han dado allá.

 3.4. Una experiencia antimilitarista y de género 

Victoria Moreno:  Profesora, pertenece al colectivo de Barcelona Dones x Dones.

 Dones x Dones es un grupo de mujeres que trabaja por y para las mujeres feministas y antimilitaristas. Nos organizamos en 1993 con la Guerra de los Balcanes y a partir de la noticia en los medios de comunicación sobre la masiva violación que se estaba cometiendo contra las mujeres de Bosnia. Fue nuestro primer contacto.

 Explicaremos lo que entendemos sobre la violencia de género y qué entendemos nosotras por esto y las diversas estrategias o propuestas.

 Nuestros objetivos principales son:

 -         Dar información sobre las causas de los conflictos desde el punto de vista de las mujeres, pero también informando sobre la situación económica y social de estos países.

-         Potenciar la relación entre unas mujeres y otras, las de acá y las de allá, las de las mujeres de los países respectivos en conflicto.

-         Dar difusión a la situación que viven las mujeres.

-         Ofrecer la mediación como una forma de resolución de conflictos desde la noviolencia, la mediación a través de las mujeres. Y promover el intercambio de experiencias que estas mujeres, a lo largo de sus diferentes años de trabajos por la paz,  tienen como experiencia y como legado.

 Violencia contra las mujeres 

Violencia contra las mujeres es la que se expresa en sus más diversas formas, tanto explícita como implícita. La psicológica, la violencia estructural; pero también es violencia contra la mujeres la prostitución infantil a la que se somete a muchas niñas en diferentes zonas de Asia, o la prostitución que se ejerce contra la mujeres en manos de las redes de mafias.

 Violencia contra las mujeres, que se ejerce en los campos de refugiados o refugiadas, donde el 80% son mujeres. Estos campos están regentados mayoritariamente por soldados y a cambio de comida sobornan a las mujeres, las presionan para obtener favores sexuales.

Violencia contra las mujeres es la que se da en zonas más deprimidas del planeta, contra las indígenas, las inmigradas, las sin papeles, por excluirlas del sistema social y marginarlas y obligarlas a la más extrema marginalidad y casi a la no existencia.

Violencia contra las mujeres es la que se comete en los infanticidios de la India o China, entre otros. Y las violaciones masivas que se cometen a veces como estrategia y arma de limpieza étnica.

La violencia contra las mujeres es un hecho que existe y que ha existido en las guerras, tanto en las antiguas como en las modernas. Por ejemplo en el reciente conflicto de Afganistán, tanto en la parte talibán como en los grupos de la Alianza del Norte, montones de adolescentes afganas eran subidas a camiones, secuestradas en medio de la noche para llevarlas a vender a los harenes de Arabia Saudí.

Violencia contra las mujeres es la que se da en los países y en las regiones en las que en nombre de la patria, religión o Estado, se las juzga, castiga, encarcela, condena o lapida por pensar por ellas mismas, por defender la libertad, por defender los derechos humanos, por querer ser y existir. 

Violencia de género en los conflictos armados

Nuestra trabajo se centra en la violencia de género en los conflictos armados. Al dolor ya en sí mismo de la guerra, se añade un plus de violencia contra las mujeres en forma de agresiones sexuales. Esta violencia más allá del discurso naturalista responde a causas más profundas y arraigadas que tienen su origen en la estructura misma del sistema patriarcal. El tema de las violaciones es un hecho que se repite en todos los conflictos armados. Yo busqué un paralelismo en un artículo que encontré hace poco de Cristian Salomón, donde hablaba del conflicto de Palestina, cuando hablaba del arrancar, de abolir el territorio, con el hecho de la violencia contra las mujeres y las violaciones en los conflictos armados. Poseer el cuerpo de la mujer, apropiarse del cuerpo es conquistar, abolir el territorio, es una invasión simbólica y real del territorio. En los conflictos armados, marcar el territorio de la mujer es marcar el cuerpo de las mujeres de los contrarios.

 La violación incluso es ilegal en el Código Militar en tiempos de guerra, pero es a la vez paradójicamente aceptada como algo inevitable, dándose una especie de cierta conformidad.

En el conflicto de Bosnia denunciamos las masivas violaciones a través de un escrito donde pedíamos que se consideraran como crímenes de guerra ante el Tribunal de La Haya. 

Otro caso que recuerdo es el del noroeste de Kenia, en los campamentos de personas refugiadas, en su mayoría de mujeres y niñas somalíes, que fueron violadas por patrullas de bandidos y grupos de fuerzas armadas. 

En los Balcanes, en 1993 fueron 40.000 las mujeres violadas. En Ruanda, en 1994, los milicianos “hutus” violaron a mujeres y niñas “tutsis”. En Perú, en 1989, fueron violadas mujeres por miembros de las tropas gubernamentales. Asimismo, todavía están por contar todas las violaciones que se han cometido en Afganistán, que no se han documentado.

 Somos transmisoras del trabajo de estas mujeres

  Por suerte, nos hemos podido juntar para pensar y ver qué se puede hacer ante tanta violencia, y hemos generado también una capacidad de resistencia, a pesar de tanto dolor y desgracia. Ellas, las mujeres que hemos citado y otras muchas más,  son las primeras en organizarse, son las que se quedan también manteniendo las estructura social cuando la mayoría de los maridos están muertos o han desaparecido... y son las que se organizan y trabajan por la paz en la mayoría de los casos.

Durante estos últimos diez años hemos tenido la suerte de conocer a estas mujeres y nosotras somos las transmisoras de sus palabras por la paz.

Hemos delimitado el trabajo sobre la violencia en los conflictos armados a los Balcanes, Argelia, Marruecos, Sahara, Afganistán, Palestina, Israel, Chechenia y Colombia. El centrarnos en estos conflictos concretos no es porque sí, ya que conflictos desgraciadamente hay más, sino porque en estos países pudimos conectar con grupos de mujeres organizadas que trabajan por la paz y que con ellas teníamos el objetivo común de erradicar la violencia desde la noviolencia. El primer grupo de mujeres con las que nosotras contactamos fue con las mujeres de Zagreb, del Centro de Mujeres contra la Guerra, que ahora cumplirán diez años. Fue a través de ellas como aprendimos todo el tema de lo que era la solidaridad con la mujeres de Bosnia, porque fueron las primeras mujeres que ofrecieron ayuda en el momento de salir desplazadas las mujeres de Bosnia Herzegovina. Fueron las primeras que en los campos de refugiados de Croacia las atendieron, ofreciendo ayuda material, humana y de otro tipo, como facilitarles papeles para salir.

Nuestro primer proyecto de solidaridad fue con mujeres, niños y niñas de 250 familias bosnias refugiadas que vinieron a Catalunya. Fue una experiencia muy bonita que duró tres años, y para nosotras es importante recordarlas. De las mujeres de Bosnia destacaría su resistencia a pesar de estar machacadas, mantenían su capacidad de organización dedicándose a facilitar comida a los que la necesitaban, el tema del agua, etcétera.

Las Mujeres de Negro de Serbia son todo un referente no sólo para nosotras sino también para todos los movimientos pacifistas. Actualmente hay grupos de Mujeres de Negro en todo el mundo, aunque las iniciadoras fueron las israelíes. Para nosotras son un referente, porque a pesar de ser acusadas de antipatrióticas, de ser golpeadas y castigadas… a pesar de todo siguen estando ahí presentes. Como lo están ahora las mujeres palestinas e israelíes juntas, con las que están Mujeres de Negro, que surgieron con la guerra del Líbano a partir también de la respuesta que dieron las madres de los soldados. Esta red de solidaridad entre mujeres se ha ido extendiendo por todas partes. Yo creo que son el ejemplo para utilizarlo como medio, como herramienta de mediación en los conflictos, porque está claro que los temas de paz se solucionan a través de la resolución pacífica de los conflictos. Y para todo esto hay que contar con las mujeres, con su participación  en los procesos y en las mesas de negociaciones; si no, se avanzará poco.  

Propuestas concretas

 Las mujeres que trabajamos desde la noviolencia activa, pensamos que el pacifismo activo es una actitud de denuncia continua para no dejar en el anonimato a las injusticias, a la violencia y a sus responsables. Para ello creemos que deben participar del poder político del que siempre han sido excluidas. Pedimos un reparto justo de los recursos gestionados directamente por las mujeres, que el presupuesto de defensa se dedique a la seguridad y dignidad de las mujeres y de las personas en general. Que los campamentos de refugiados y refugiadas estén coordinados por mujeres para así evitar los favores sexuales, las violaciones, la trata de esclavas... que cometen  los soldados que los regentan. Que las mujeres sean las legítimas mediadoras en las mesas de negociación, en la toma de decisiones, en la planificación y proyectos de paz, en temas de resolución de conflictos y en acuerdos, tomando como referencia su larga experiencia en años de trabajo y de diálogo, de organización y de construcción por la paz, y recordando que las mujeres somos cuidadoras de la vida y de la paz.

 3.5. PARTICIPACION DEL PUBLICO

 Pregunta 1. Una de las preguntas va dirigida al representante de Amnistía Internacional: Dando por supuesto el acuerdo total de que todas las violaciones de derechos humanos son condenables y hay que hacer todo lo posible por erradicarlas, las hagan Estados, grupos insurgentes o ciudadanos anónimos, y en ese sentido total acuerdo en el intento, ¿no tiene usted la impresión de que con la extensión a todo tipo de violación de derechos humanos, Amnistía Internacional ha perdido un poco de esa marca que en sí misma era tan interesante, que hubiera una asociación que directamente interpelaba a los Estados, que al fin y al cabo son el instrumento más fuerte de poder que existe, y que el nombre de Amnistía Internacional se identificara directamente con eso, con la resistencia al poder del Estado? Admito que su evolución le ha llevado por donde le ha llevado, pero yo siento que Amnistía Internacional ha perdido algo.

 

 Pregunta 2. Amnistía Internacional nos ha hablado de su modo de financiación , me gustaría saber la de Greenpeace. Y también, otra pregunta: ¿Greenpeace practica o hace llamamientos a boicots?

 

 Pregunta 3. Al señor de Brigadas Internacionales: ¿cómo consiguen entrar en los países en conflicto?

 

 Algunas respuestas desde la mesa:

 Andrés Krakenberger, AI: Bueno, nosotros hemos intentado poner nuestro granito de arena a paliar determinados hechos. Por ejemplo, la causa principal de muerte a nivel mundial de la mujer es la violencia de género, por encima del cáncer, de los accidentes de tráfico y de las guerras. Amnistía Internacional vio hace años  la necesidad de volcarnos hacia esta problemática y decidió incorporar el ingrediente de género en todas sus campañas en la medida de lo posible.

 Es cierto que puede haber algo real en lo que se vislumbra en la pregunta, no lo niego. Nos encontramos en un mundo en el que  cada vez vemos más y más tropelías, a lo que se añade nuestro crecimiento organizativo de forma reactiva y desordenada, unido todo ello a nuestras propias contradicciones: por ejemplo, a si los insumisos son objetores de conciencia o no, y a decisiones como la de no entrar en la cuestión de desobediencia civil. Esta es nuestra realidad, un tanto desordenada tal vez. Pero yo no tengo esa impresión que planteas, por una razón: porque no hemos abandonado nada de lo que hacíamos sobre los gobiernos. Lo que hemos ido añadiendo siempre ha tenido un análisis previo, como respuesta a esta interrogante: ¿podemos marcar una diferencia en este campo nuevo en el que queremos intervenir y hacerlo sin mermar el trabajo anterior?

 Dolores Romano, Greenpeace: Sí que hacemos boicots, pero no abusamos de ellos para que sean efectivos. Ahora mismo tenemos los boicots a los transgénicos, las listas rojas y verdes, donde se pide el no consumo de marcas que no han asegurado que no lleven transgénicos. Hubo otro boicot al PVC, otro a nivel europeo contra la Shell… Creemos que en el tema de los boicots hay que ser cuidadosos: hay que hacerlos para ganarlos.

 En cuanto a la financiación, no admitimos dinero ni de gobiernos ni de empresas, sólo donativos de personas particulares. Los socios aportan 36 euros al año. En el Estado español, el 95% de nuestro dinero viene de donativos de personas particulares. El 5% restante es de venta de material: camisetas, libros...

 Tenemos una plantilla de 40 personas asalariadas en toda la península, pero tenemos 30 grupos de apoyo con voluntarios. En las acciones de protesta, casi siempre los participantes son voluntarios; en el barco van voluntarios, y voluntarios son también todos los de la junta directiva. Se consigue trabajar a base del compromiso de la gente.

Francesc Riera, Brigadas Internacionales de Paz: Nosotros entramos a los países legalmente, con visado de los que piden para estar al menos un año allá. A Colombia llegamos con visado, y nos presentamos a las autoridades, porque creemos que en los países en conflicto la acción directa noviolenta que representa el acompañamiento, no puede ser clandestina. No lo tiene que ser, no puede ser una cosa escondida, a pesar de todos los riesgos. Porque la acción que nosotros hacemos de activar redes de emergencia -no solamente a nivel internacional, sino también a nivel nacional- conlleva que los políticos, los gobiernos, los militares… cumplan con el precepto constitucional, con la garantía de derechos, ya que es la única manera con la que podríamos actuar.

 Somos legales, públicos, notorios y nuestra acción es siempre conocida públicamente, tanto es así que uno de nuestros pilares para que el acompañamiento sea efectivo reside en notificar a las autoridades del lugar al que nos desplazamos, que vamos a estar allá acompañando a una persona, para que ésta pueda hacer sus actividades legítimas. Lo notificamos al gobernador de la zona, al comandante militar, al jefe de Policía, al ministro de Defensa, al de Interior… y les decimos “vamos a ir tal día”, y “vamos a estar tantos días”, y “luego vamos a salir”, y “vamos a acompañar a fulano de tal, con pasaporte de tal sitio”...

HITZALDIEN AURKIBIDERA ITZULI

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