ANÁLISIS
CRÍTICO DEL SISTEMA ECONÓMICO Y ALTERNATIVAS
Charla celebrada en octubre
de 2005 en Vitoria/Gasteiz, dentro de las IV Jornadas sobre Noviolencia activa
PRESENTA Francesc Riera
Arcadi Oliveres es doctor en Ciencias Económicas, profesor
titular del Departamento de Economía Aplicada de
Ha colaborado en diversas publicaciones: “¿Quién debe a
quién? Deuda ecológica y deuda externa” (Barcelona, 2003), “Aldea global,
justicia parcial” (Barcelona 2003), “El ciclo armamentista en España”
(Barcelona, 2000) y “Nord-sud, diagnòstic i perspectives” (Barcelona, 1988).}
Francesc Riera: A Arcadi lo conocí hace muchos años, hacia
el 75 y fue de las primeras personas que yo escuché hablar de la noviolencia y
de la desobediencia civil. Para los que lo conocimos en aquella época, el
Arcadi era una persona que siempre estaba estudiando, escribiendo... y lo
buscábamos para que cuando organizábamos una charla o una reunión nos diera una
información, nos buscara un apunte... Nosotros pensábamos que éramos los de la
acción directa y que Arcadi estaba allá
ayudándonos, hasta que nos dimos cuenta que todo su trabajo era la verdadera
acción directa. También fue una de las primeras personas a la que he escuchado
hablar de la globalización y de los temas que luego se consideraron
fundamentales. Además, gracias a nuestra relación de amistad, hemos coincidido
en otros momentos no vinculados a la acción, pero que han impregnado nuestras
vidas.
Arcadi escribe bien y habla mejor, y como es una persona muy
conocida, sin más preámbulos voy a darle la palabra.
Arcadi Oliveres: Francesc es un viejo amigo, aunque no tan
viejo como yo, y los amigos suelen exagerar. Nuestras familias también se
conocen entrañablemente desde hace años, y hace un mes Francesc acompañaba a mi
hijo a Lakabe, instruyendo a futuras generaciones. Celebro que sea él quien me
haya presentado, y aunque él también escribe y habla muy bien, como hoy es mi
turno voy a comenzar.
Voy a empezar por un análisis crítico de la economía, y lo
plantearé desde tres ámbitos: en primer lugar, haciendo una pequeña película de
la realidad de la economía mundial; en segundo lugar, analizaré los mecanismos
perversos que se esconden detrás de esta situación económica; y la tercera
parte tendrá que ver con las alternativas. Si se me permite el símil médico, la
primera parte será el análisis, la segunda el diagnóstico y la tercera la terapia.
Para analizar la realidad de la economía mundial, se me ha
ocurrido que podríamos hacer un recorrido cronológico por los acontecimientos
que tuvieron lugar en diciembre de 2004. Ese mes no fue ni mejor ni peor que el
resto, pero durante diciembre ven la luz muchos informes de organismos
internacionales, y de estos se pueden deducir con frecuencia situaciones
concretas en el mundo.
El mes de diciembre comenzó, como lo hacen todos los meses,
por el día 1: ese día se conmemora el Día Mundial de Lucha contra el SIDA, y se
nos recuerda la situación mundial de esta pandemia. No entraré en las
interrogantes sobre su origen: hay versiones que apuntan al mono en África,
otras lo vinculan a las fábricas de armas bacteriológicas en Estados Unidos...
Será difícil conocer la verdad, pero indudablemente ahí tenemos el SIDA, y,
según los informes de ONUSIDA, al año suelen morir 3 millones de personas por
causa del SIDA, pero sabemos que estos 3 millones de personas mueren
desproporcionadamente: en algunos territorios (África, sudeste Asiático,
Brasil…) mueren en grandes cantidades, mientras que en otros territorios (léase
Europa, Japón, Estados Unidos...) mueren en mucha menor proporción. ¿Por qué?
No porque la enfermedad sea más grave en un sitio que en otro: sencillamente,
porque en unos casos hay medicamentos suficientes para el tratamiento y en
otros no los hay. Realmente no es que no haya medicamentos, es que no hay
dinero para adquirirlos.
Los medicamentos, tanto si son contra el SIDA o contra otras
enfermedades, suelen tener dos tipologías: los llamados genéricos, que se
venden baratos, y los específicos, que se venden caros. El medicamento suele
ser el mismo, pero en un primer momento se vende como específico y los
laboratorios cobran el costo del producto más la repercusión del gasto de la
investigación que se ha llevado a cabo para descubrir aquel producto;
transcurridos 20 años, que es lo marca la ley de patentes, la patente
desaparece. El derecho de privilegio de aquel medicamento también desaparece,
los otros laboratorios lo copian, lo venden de modo genérico y el precio
automáticamente baja. Hoy por hoy, los fármacos antiSIDA todavía se ven
sometidos a la ley de patentes porque comenzaron a distribuirse hace 14 o 15
años; faltarían otros 5 para que termine de estar en vigencia la patente.
Hace 3 o 4 años, el Gobierno de Sudáfrica quería hacer una
distribución masiva de fármacos antiSIDA, puesto que la enfermedad apretaba de
mala manera. Si hacemos memoria, recordaremos que el hijo del sudafricano más
famoso, Nelson Mandela, falleció hace unos meses precisamente de SIDA. El
gobierno pidió grandes cantidades de fármacos a los grandes laboratorios del
mundo, y pidió fármacos genéricos, fármacos baratos. Los laboratorios
respondieron que de momento sólo le venderían específicos, pues no había
terminado el período de patente. Hay que decir, sin embargo, que en los 14 o 15
años que llevan distribuyéndolo han recuperado más que sobradamente la
inversión que hicieron, pero como la ley les ampara, tienen todavía 4 años para
seguir vendiéndolos caros. El gobierno de Sudáfrica se lamentó. Dijo que no
tenía dinero para fármacos caros y que si no se los vendían baratos no iba a
poder distribuirlos.
Afortunadamente, en
Creo que los males de este mundo tienen nombres y apellidos,
y no puedo dejar de darlos: el mayor laboratorio del mundo laboratorio es el
británico Glaxo-Smith, y el segundo es alemán y se llama Boheringher Ingelheim
(no confundir con otra disgregación de esta empresa,
Precisamente
El día 3 o 4 de diciembre leemos el informe de
Avancemos en el calendario y llegamos a los días 6-7-9 de
diciembre, días que tanto nos satisfacen por ese puente de
La solución no es la que se supone debería ser; esto es,
enviar nuestro excedentes del norte al sur.
La primera es que estos envíos se constituyen en ocasiones
con productos caducados. O todavía peor: cuando se produjo la catástrofe de
Chernóbil en el año 86, la nube radiactiva salió de Ucrania, llegó a Alemania,
donde las lluvias regaron la hierba con agua contaminada. Al final, la hierba
de ese país fue comida por vacas que produjeron leche contaminada. El Gobierno
Alemán calculó que todo eso no era bebible e indemnizó a los campesinos por las
ventas que no podrían hacer. Los campesinos cobraron esta compensación, y
mandaron la leche como ayuda a África.
En segundo lugar, a veces se envían como alimentos de ayuda
galletas derivadas del trigo a una sociedad que vive del maíz o del arroz, y,
por ese motivo, se rompe su dieta alimentaría. O se envían galletas de trigo;
así ellos comen trigo, pero tus galletas llegan gratuitas al campesino del
lugar que produce un trigo que no puede vender, pues no puede competir con tus
galletas gratuitas: el campesino se arruina, y el año siguiente hay más hambre.
Es por eso que
El gasto militar mundial, como conocen muy bien los
compañeros del grupo Gasteizkoak, es de 1 billón de dólares al año, lo cual
representa 20 veces los 50.000 necesarios para erradicar el hambre en el mundo.
Con lo que gastamos en gasto militar el año pasado, eliminábamos el hambre para
20 años. El 45% de este gasto militar corresponde a los Estados Unidos, lo cual
significa que lo que se otorgó al Pentágono el año pasado serviría para
eliminar el hambre durante 9 años.
Abramos un paréntesis dentro del paréntesis: ¿Por qué EEUU
gastó esta inconmensurable cantidad de 450.000 millones de dólares? Bush
argumentó dos necesidades: en primer lugar, la guerra de Iraq estaba resultando
muy cara; y, en segundo lugar, él quería terminar el famoso escudo antimisiles
antes de finalizar su mandato, que por desgracia no fue el último. Si miramos
cuales son las industrias que participan en la construcción de este escudo, la
principal es United Technologies, uno de cuyos principales accionistas es una
empresa de inversiones norteamericana llamada Carlyle, y uno de los accionistas
más importantes de Carlyle es George Bush padre. Esto demuestra la corrupción al
más alto nivel: a Mobutu, Somoza... la administración Bush los gana por
goleada.
Avanzamos al 15-16 de diciembre. Según el informe anual de
UNICEF, Organización Mundial de
Tras el día de navidad, el 26 es San Esteban, y nos
enteramos del famoso tsunami. No puedo echarle la culpa de este desastre
natural a Bush, aunque ya me gustaría... Pero hay razones para especificar que
no estamos hablando sólo de un desastre natural. El tsunami empieza en
Indonesia, atravesando Tailandia, India, Sri Lanka... y desemboca en la costa
africana cercana a Somalia, barriendo todo lo que encuentra a su paso y matando
a más de 150.000 personas. Pero este desastre natural tuvo consecuencias
diferentes en Diego García, una isla situada a mil kilómetros de
Tras la catástrofe, se pone en marcha la ayuda humanitaria,
y el primero que se moviliza, parece que ésta es su obligación, es Kofi Annan.
A su regreso de la zona, manifiesta en Nueva York que necesita con urgencia
1.000 millones de dólares. No sé si ya le han dado ese dinero, pero
oportunamente, cuando Kofi Annan estaba en la zona,
Así es como actúan los gobiernos, pero “Spain is diferent”,
y aquí hay un presidente llamado Zapatero que posée un nuevo talante que le
hace actuar de un modo distinto. Zapatero promete que el gobierno español
entregará 50 millones de dólares, un 20 % de la cantidad total. Es evidente que
España no constituye una veinteava parte de la población mundial, si acaso una
centésima parte, así que si una centésima parte se compromete a aportar una
veinteava parte, se puede considerar una aportación muy generosa. El problema
es que al día siguiente de la promesa de Zapatero Intermón Oxfan saca una nota
de prensa como toque de atención a Zapatero. En la letra pequeña se especifica
que España sólo entregará 5 millones en ese momento, y que el resto se
entregará en los años próximos en forma de crédito condicionado a la compra de
productos españoles. Eso no puede denominarse ayuda, eso es promoción de
exportaciones, lo cual probablemente es legítimo. Lo que no es legítimo es
considerarlo ayuda.
Pero bien, los gobiernos actúan de esta manera, y también
llega el turno de los particulares. Al día siguiente, podemos leer en los
periódicos anuncios de este tipo: “Médicos Sin Fronteras, esta cuenta
corriente”, “Cruz Roja, esta cuenta corriente”, “Intermon, esta cuenta
corriente”... No sé cuánto dinero habrá llegado a esas cuentas, pero sí pude
saber otro resultado: hace 8 años hubo una catástrofe humanitaria importante en
Honduras y Guatemala tras el paso del Huracán Mich, y ahora el Fons Català de
Cooperació al Desenvolupament ha hecho un análisis de lo que los catalanes
aportaron. Hace constar que los catalanes fueron generosos en sus donativos, y
que los bancos se quedaron 2.001 millones de pesetas en concepto de comisión...
El mes terminó con una explicación del Gobierno Español: las
tropas españolas ampliarán su presencia
en Afganistán e inclusive una parte de este país quedara exclusivamente bajo
control español. Quedé disgustado y sorprendido de que el Gobierno Español
tomara esta decisión. Aunque se ha discutido mucho y se ha protestado tanto
como hemos podido para que las tropas españolas se marcharan de Iraq, nadie ha
movido un solo dedo para que abandonaran Afganistán, cuando a mi modo de ver
son dos guerras que se parecen como gotas de agua. Lo que pasa es que se ha
vendido a la opinión publica como dos guerras diferentes: la de Afganistán la
buena, la de Iraq la mala.
Cuando Bush acudió a Afganistán hace tres años en plan
belicoso, dijo que lo hacía con tres objetivos: primero, encontrar a Bin Laden;
segundo, mejorar la condición de la mujer afgana; tercero, erradicar el tráfico
de drogas. Tras tres años, podemos hacer balance: a Bin Laden no lo han
encontrado, y mi impresión es que no tiene muchas ganas de encontrarlo. El
señor Bin Laden suele editar unos videos muy curiosos coincidiendo con campaña
electoral norteamericana, y a más videos más votos para Bush. Eso a mí me hace
pensar, aunque no podré demostrarlo nunca, en una entente cordial entre Bush y
Bin Laden, especialmente teniendo en cuenta los orígenes familiares de ambos
personajes. Bush, antes de ser presidente, tenía un negocio de petróleo con un
socio llamado Salem Bin Laden, hermano de Osama, y además hay que saber que el
propio padre de los hermanos Bin Laden falleció en un accidente de avioneta
cuando sobrevolaba los pozos de su amo y señor Prescott Bush, abuelo del actual
presidente, por lo que parece que las relaciones familiares venían de lejos.
Merece la pena detenerse medio minuto en el abuelo de los Bush, mejor
negociante que el hijo y el nieto, que amasó en los años 30 del siglo XX una
gran fortuna gracias a sus negocios, que no sólo eran de petróleo. Decidió que
una parte de la misma se destinaría a obras de calidad, eligió una que le gustó
y desde entonces Prescott Bush colaboró en la financiación del Partido Nazi
Alemán. Una de las personas que más dinero ha dado a Adolf Hitler fue el abuelo
de Bush. Precisamente, cuando el año pasado el actual presidente visitó Polonia
y se arrodilló para recordar a los judíos muertos en el Holocausto, los
periódicos hicieron constar que más valdría que Bush recordara que Auschwitz
fue construído por Hitler en buena parte gracias al dinero de su abuelo. En
resumen, a Bin Laden no lo van a encontrar...
La mujer afgana tampoco parece haber mejorado mucho en sus
condiciones. Hace un mes ha habido elecciones legislativas en Afganistán, y
todos pudimos ver a las mujeres tapadas con el burka. Recuerdo que los
americanos dijeron que el burka era una imposición talibán y que en 15 días o
en tres semanas se lo habrían quitado, pero las costumbres sociales, la presión
de los maridos, la tradición, el entorno... hacen que todavía hoy las mujeres
sigan con el burka.
En lo que se refiere al tráfico de heroína, este verano han
caído en mis manos varios informes estadísticos que demuestran, hectárea por
hectárea y tonelada por tonelada, que desde la llegada de los americanos el
tráfico de heroína en esa zona se ha multiplicado por 5. Además, en los últimos
meses ha crecido mucho gracias a la activa participación de las tropas
españolas que se dedican fervientemente a este tipo de tráfico. Con lo cual la
pregunta que nos podemos hacer es muy sencilla: si la guerra no era para
encontrar a Bin Laden, si no era para mejorar la situación de la mujer afgana,
si no era para acabar con la heroína..., ¿por qué se hizo la guerra? La
respuesta ya la tenemos: después de que se terminara la guerra de Afganistán,
se produjo una reunión entre el presidente de ese país y el de Pakistán con el
de Turkmenistán, un país casi desconocido, pero que da al mar Caspio. En esa
reunión, los tres presidentes decidieron construir un oleoducto que sacando el
petróleo del Mar Caspio, lo transitaría por los tres países mencionados para
luego depositarlo en el Océano Índico, donde sería cargado en buques que
llevarían este petróleo a los EEUU. La guerra de Afganistán era también una
guerra del petróleo, amén de estratégica, para que los EEUU pudieran colocar
algún peón cerca de Rusia y de China, que es algo que le interesa mucho.
A mayor abundamiento, la prensa nos decía que este oleoducto
sería
construido –y de hecho está siendo ya construido– por una
empresa norteamericana llamada Halliburton. Resulta que la empresa tenía como presidente (hasta que dimitió, pero
continúa siendo su principal accionista) a Dick Cheney, actual vicepresidente
de los EEUU. Una señora supuestamente bien informada llamada Madeleine
Albright, que como recordareis fue Secretaria de Estado de Clinton, como ahora
lo es Condoleezza Rice de Bush, declaró en más de una ocasión, y así viene
reflejado en los periódicos, que sabía de buena fuente que además de construir
oleoductos esta empresa traficaba con heroína.
Esto es lo que dio de sí el mes de diciembre de 2004, que
nos podría dar información suficiente para ver como está la economía mundial,
que como veis esta muy mal, pero no os desaniméis, irá a peor.
La historia se repite y nos lo enseña: resulta que cuando yo
era estudiante, o sea hace tiempo inmemorial, se nos explicaba que el 20% más
rico de la población mundial en términos de renta era 30 veces más rico que el
20% más pobre, y estoy hablando de los años 60 del siglo XX. La relación entre
un canadiense y un boliviano era de
Ésta era la primera parte. La segunda la voy a hacer más
breve porque hay gente que me la ha escuchado hacer otras veces, pero me parece
necesario señalar algunos elementos importantes antes de pasar a las
alternativas. Esta segunda parte es la correspondiente al diagnóstico. ¿Por qué
esto es así?, ¿Por qué los niños se mueren de hambre?, ¿Por qué no tienen
escuela?, ¿Por qué 3 millones de personas desaparecen a causa del SIDA?, ¿Por
qué hay una guerra en Afganistán?, ¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué?...
Las respuestas a estos porqués son relativamente sencillas y
las conocemos todos: en el mundo hay una serie de mecanismos económicos que son
absolutamente injustos, pero plenamente vigentes, que lo que hacen es
enriquecer a unos y empobrecer a otros. ¿Cuáles son estos mecanismos? Sólo me
referiré a 5 de ellos, pero muy telegráficamente.
El primer mecanismo empobrecedor puede parecer muy técnico,
pero no sólo es técnico, sino que también es políticamente muy grave, y no es
otro que el comercio internacional. Nosotros la última semana de mayo tenemos
la costumbre de organizar, o por lo menos de acudir, a una semana del comercio
justo. Adquirimos con gusto un paquete de café, nos cuesta un euro más caro que
el que compramos habitualmente, y nos vamos a casa satisfechos y con la conciencia
tranquila. En Navidades, nuestra mala conciencia nos aprieta un poco más y
acudimos a una tienda de comercio justo de Intermón, Setem, Equimercado... y
compramos un segundo paquete de café y tranquilizamos definitivamente nuestra
conciencia. El problema es que el resto del año vamos a comprar el café en la
tienda de la esquina o en cualquier supermercado, y allí, como no compramos en
un comercio justo, supongo que, por exclusión, lo compramos de comercio
injusto. Y esto lo digo con conocimiento de causa: Intermón ha elaborado un
informe en el que nos explica que en los diez últimos años el precio del café
que hemos comprado a Costa Rica, Nicaragua, Colombia... ha disminuido en una
tercera parte. Una tonelada de café hace diez años se vendía por 3.000, y ahora
esa misma tonelada se vende por 1.000. Y nosotros nos preguntaremos ¿qué pasa?.
Porque yo en la tienda y en la cafetería lo pago al precio de siempre... La
cuestión es que existen unos intermediarios que se ganan la vida pagando a una
tercera parte y vendiéndolo al precio de siempre. ¿Quiénes son esos
intermediarios? El 80 % del comercio mundial del café esta en manos de 4
empresas, e Intermón les ha dado nombres y apellidos: la primera y muy por
encima de las demás es la conocidísima Nestle; la segunda se llama Sara-Lee (la
cual a primera vista no nos dice nada, pero es la propietaria de marcas como
Cafés Marcilla y Pan Bimbo); la tercera es una multinacional norteamericana
llamada Procter & Gamble (que lo mismo nos vende un cosmético que patatas fritas);
y la cuarta es una empresa que antes se dedicaba al tabaco, pero como ahora lo
prohíben tanto, ha entrado también en el mercado del café, y se llama Philip
Morris. De una o de otra manera están pagando mal y vendiendo bien, ganando
ellos cada vez más dinero y empobreciendo a quienes en Brasil, en Colombia...
están produciéndoles café. Eso lo podríamos trasladar a otros muchos productos,
y nos mostraría la gran injusticia del injusto comercio mundial, que no sólo lo
practicamos comprando café, sino que también lo hacemos comprando unas
zapatillas Nike a nuestros hijos, sabiendo toda la explotación que se esconde
detrás de su fabricación, o cuando acudimos a un “Todo a cien” y compramos un
producto baratito para hacer un regalo. Ese producto tiene una pegatina que
pone “Made in China” y es bien sabido que esos productos son fabricados
mayoritariamente en las cárceles, donde se paga un salario cero a los
trabajadores que hacen trabajos forzados. En toda esta gama estamos practicando
el comercio injusto.
Pero resulta que esta situación todavía puede ser peor: los
gobiernos nos amenazan con que el día de mañana tendremos una mala pensión.
Dicen que cada vez hay más gente cobrando y menos gente cotizando, y que eso no
hay sistema de
Segundo elemento, muy vinculado al primero, actuación de las
compañías transnacionales. En 2003,
Nosotros volvemos al banco, preguntamos por nuestras
inversiones y nos responden lo siguiente: “Tranquilo, para diversificar tus
inversiones he puesto un poco en Endesa, un poco en Repsol y un poco en
Telefónica”. Con lo cual el día de mañana tendré una magnífica pensión
cultivada con la sangre, el sudor y las lágrimas de los latinoamericanos. Éste
es el segundo mecanismo perverso al que quería referirme.
El tercero es, como es obvio, el mecanismo de la deuda
externa. No entraré a analizar la deuda externa, pues por sí sola se merecería
una charla, pero si quiero dar un dato: la deuda externa no fue contraída por
los pueblos, sino por sus dirigentes corruptos. Algunos corruptos al máximo,
como los siguientes ejemplos: el presidente Marcos de Filipinas, el presidente
Menem de Argentina, Somoza en Nicaragua, Suharto en Indonesia... y el
presidente más ladrón que ha dado la historia, Hasán II de Marruecos. Este
personaje, por no decir este fulano, falleció el año 1999 dejando una fortuna
de 50.000 millones de dólares colocada toda ella en bancos europeos, cuando
resulta que la deuda externa de este país es de 20.000 millones de dólares, lo
que significa que su presidente expolió a su pueblo más del doble de esa deuda.
Ya pueden los marroquíes contribuir económicamente con su país si después su
estimado rey lo va sacando todo afuera. También podemos preguntarnos cómo es
posible que Hasán II tuviera una fortuna tan grande como la de Bill Gates... Es
muy sencillo y lo explicó muy bien
Esos países se endeudan al máximo, y luego hay que pagar la
deuda. El informe del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo)
nos decía que el año 2003, todavía no hay datos de 2004, los países del tercer
mundo para hacer frente a la deuda (incluido tener que devolver una pequeña
parte del capital y también el coste de los intereses generados en este tiempo)
nos habían transferido desde el sur al norte 5 veces más de lo que nosotros les
transferimos para ayudar en su desarrollo. Es decir; si nosotros mandamos 1
ellos nos devuelven 5. Y atención,
No entraré ni en el cuarto ni en el quinto, pues merecen
explicaciones más extensas, pero los voy a citar. El cuarto es también muy
sencillo de enunciar, aunque complicado de resolver. Si nosotros no les pagamos
el café, si les vaciamos las riquezas del Congo, si les cobramos 27 veces más
lo que les dimos... Al final, lo que pasa es que se cansan, quieren venir
aquí... Y, entonces, les cerramos la puerta. Hablar de procesos migratorios no
es cuestión de una charla, quizás sería tema para todo un curso, pero sólo voy
a destacar que les cerramos la puerta olvidándonos que nosotros también fuimos
emigrantes en su momento, olvidando que las migraciones son fenómenos
históricos, y en ocasiones van, en ocasiones vienen. Hoy por hoy en Europa hay
20 millones de emigrantes, pero hace 150 años salieron de Europa 50 millones
hacia América Latina, Sudáfrica, India, Australia.... Eso significa que todavía
el saldo nos es favorable.
El quinto da mucho de sí, y ya he hecho algunos apuntes
antes. Si nosotros vamos al Congo, pagamos las comisiones a Mobutu y a cambio
nos llevamos los minerales de ese país, la cosa funciona, pero si en lugar de
Mobutu se llama Sadam, si en lugar de minerales nos queremos llevar petróleo,
si Sadam nos dice que no...También vamos, pero en vez de ir por las buenas
mediante comisiones, vamos por las malas con aviones y tanques. Dicho de otra
manera, el quinto mecanismo de explotación se llama guerra. Como ya hemos hablado
de la situación de Iraq, no voy a profundizar en este tema.
Hemos visto en la primera parte que el mundo funciona mal y
en la segunda parte hemos visto los mecanismos que hacen que el mundo funcione
mal. ¿Tiene eso solución o no?
Yo creo que sí, y en la tercera parte pasaremos a las
alternativas. Estoy convencido de que todos los que estamos en esta sala somos,
aunque sea en parte, optimistas, porque si no, no habríamos venido aquí a las 7
de la tarde de este día en el que luce el sol. Creemos que hay soluciones, pero
debemos tener razones sólidas para demostrar que eso es posible. Razones las
hay de muchos tipos, pero yo me sostengo en una que es tan sencilla, tan
simple, si se quiere tan tonta como la siguiente: hace siete u ocho años visitó
Barcelona un profesor de una ONG de
Bilbao llamada Hegoa, que conocéis bien. Este señor llamado Bob Sutcliffe, un
inglés que vive en Bilbao desde hace años, dijo en una charla algo
absolutamente elemental pero al mismo tiempo absolutamente interesante:
“Tenemos aquí a Canadá y aquí a Bolivia. ¿A dónde llegaríamos si Canadá bajara
y Bolivia subiera, es decir, cual sería hoy por hoy el promedio, digamos medio,
de vida en el mundo? Miremos la renta de Canadá, de Bolivia, de Suecia, de
Bangladesh... y hagamos un promedio entre ellas”. Él hacía un promedio entre
todos los ingresos del mundo, dividido entre todos los habitantes del mundo, y
de esa manera encontraba una Renta per Cápita teórica entre los países del
mundo; y después acudía al ranking para ver cual era el país que más se
acercaba a esa media. Hace 7 u 8 años –que no ahora porque las cosas han
cambiado un poco–, el país promedio del mundo se llamaba Portugal. A mí me
parecería muy bien que desde Suecia y Canadá se bajara a Portugal, y desde
Bolivia y Bangladesh se subiera a este nivel, pues no se vive nada mal en
Portugal... Por tanto, podríamos ir a aparar a un límite intermedio, que en ese
momento se llamaba Portugal, luego se llamó Hungría... Tanto da como se llame,
la cuestión es que tengamos ese referente intermedio.
Vivimos tan bien los que estamos por encima de Portugal, que
hace que los que estén por debajo lleguen hasta Bangladesh o Burkina Faso. Por
tanto, para los que Burkina Faso suban, los que viven en los Estados Unidos,
Canadá o Suecia han de bajar. Para que unos suban y otros bajen, ¿qué debemos
hacer? Pues dos cosas, que para mí son las principales acciones que deberíamos
emprender ahora. Permitidme estos pequeños modismos económicos: debemos hacer
un actuación macro y una acción micro. La actuación macro no sería otra que
aquélla que pedimos de tantas maneras distintas y de tantas formas
determinadas, y que al fin y al cabo se resumen en transferencias de recursos
del norte al sur. Lo que pedimos en realidad es lo siguiente: “Cancelen la deuda
externa, lleguen ustedes al 0´7, indemnicen por la deuda ecológica...”. Es
decir, pedimos que verdaderamente del norte se transfiera al sur. Cuidado,
entendiendo estas transferencias norte a sur en ningún caso como ayuda, sino
siempre como justicia. Porque si yo desde Canadá mando dinero a Bolivia, no
estaré haciendo ningún donativo; lo que hago en realidad es, primero, pagarle
mejor aquel café que le pagaba mal; segundo, remunerarle o devolverle el dinero
que aquella empresa canadiense situada en Bolivia estaba ganando; tercero,
devolverle la deuda externa que le cobraba injustamente; cuarto, indemnizarle
por ese inmigrante boliviano que ha llegado a Canadá y que esta trabajando con
los estudios que han sido pagados en Bolivia...
Hay que establecer modalidades para que estas
transferencias, con las cautelas necesarias, se produzcan. A fin y al cabo, a
nivel europeo ya se están produciendo otro tipo de transferencias: Alemania,
Holanda, Dinamarca, Suecia, Bélgica... están pagando y España, Portugal, Grecia
y hasta hace poco Irlanda están cobrando, y nosotros admitimos esa situación en
todos los foros. Ayer mismo el Gobierno Español decía que quería seguir
cobrando de Alemania hasta el año 2015. Estamos pidiendo que nos ayuden y somos
incapaces de ayudar. La diferencia entre Alemania y España a nivel de renta no
llega a la proporción de
Ha llegado el momento de que sean los países del norte los
que transfieran al sur. Pero ¿quién lo ha de ordenar? ¿El Gobierno
Norteamericano? No. ¿El canadiense? No, lo debería hacer una institución
internacional con poder y con democracia, lo que sucede es que las
instituciones con poder,
Ha llegado la hora de reformar absolutamente estos
organismos internacionales. Desde hace 5 años, desde Seattle a esta parte, cada
vez que esos organismos se reúnen, aparece en la puerta alguien con una
pancarta diciendo “Hagan ustedes el favor de cambiar”, y, una vez al año, los
de la pancarta se reúnen en Porto Alegre y dicen: “Otro mundo es posible”. Por
ahí han de ir las cosas, tenemos que caminar en esa dirección.
Supongamos que esos organismos fueran democráticos...
¡Cuidado! No habremos terminado la labor. Quiero hacer en esta penúltima parte
un pequeño añadido. Supongamos que el Fondo Monetario Internacional fuera
democrático, que es mucho suponer y más en manos del director en las que está,
ya que si fuera democrático decidiría hacer esta transferencia. ¿Qué
transferiría? Entonces nos vamos a un mito falso, que es el mito del 0,7.
Cuando el 0,7 se aprobó, era el año 1972. Quizá en aquel momento, no sé si lo
calcularon o no, una transferencia de fondos de ese tipo del norte al sur era
válida, pero ahora, cuando el foso se ha engrandecido de la manera que he
explicado antes, el 0,7 es minúsculo, nunca allanará las diferencias norte-sur.
Un premio Novel de Economía llamado Leontief, ya fallecido hace diez años, hizo
una estimación y dijo que el 0,7 debería elevarse al 3,5%. Teniendo en cuenta
que lleva diez años muerto, ya debe ser el 4,5 o el 5%, con lo cual todavía estamos
pidiendo al Gobierno, a
El otro día el alcalde de Barcelona nos reunió a las ONGs, y
nos dijo que era excelente porque el ayuntamiento iba a dedicar el 1%, no de su
producto interior bruto, sino de su presupuesto, para la cooperación al
desarrollo. No pude estar para decirle al alcalde esto que os estoy diciendo
ahora: “Oiga, que hace diez años ya dijo Leontief que eso no sirve; no presuma
usted del 1%, llegue al 3,5% y entonces empezaremos a hablar”. Tenemos que
estar en esta dinámica, sino no haremos nada.
Ya hemos hablado de la actuación macro y la última cosa de
la que voy a hablar es la actuación micro. Trabajar micro significa ser
conscientes, y en esta sala seguramente muchísimos ya lo somos, de que ahora en
Gasteiz, y también por supuesto en Barcelona, con la hermosa calidad de vida
que tenemos en esta ciudad preciosa, somos unos privilegiados. Como se dijo en
la conferencia sobre medio ambiente celebrada en Johannesburgo el año 2003, si
todo el mundo, si los 6.400 millones de personas que pueblan este planeta,
consumieran el papel, la energía, el agua, la madera y los minerales que
consumimos los 1.200 millones de privilegiados que vivimos en el llamado primer
mundo –en el cual también hay bolsas de pobreza–, si todos los del tercer mundo
quisieran consumir como nosotros, harían falta, se dijo en Johannesburgo, tres
planetas, pero como no los tenemos, debemos reducir. Y hoy por hoy cualquier
ciudadano que viva en Euskadi o en Cataluña consume en energía 8 veces más que
cualquier ciudadano que viva en India, y os aseguro que en Himalaya hace más frío
que en Gasteiz, aunque ya sé que aquí también hace mucho, pero seguro que allí
hace más. La única solución para que el de Himalaya tenga una cierta
calefacción es que el de Barcelona o el de Gasteiz disminuya su calefacción.
Llegando a Portugal, no hace falta bajar más, pero disminuyendo el consumo.
¿Qué significa esto? Hace unas semanas me tocó viajar a
Madrid, y cuando el avión ya estaba aterrizando, sobrevolé una población que ya
la tengo más o menos identificada y no creo que equivocarme si digo que es
Majadahonda. ¿Que vi en Majadahonda.? No una, sino 200 o 300 viviendas
individuales, cada una con su propia piscina. A partir de eso, hice dos
reflexiones: la primera, que en Majadahonda hay una gran afición a la natación;
y la segunda, que van a necesitar con urgencia un trasvase para llenar tanta
piscina. Cuando yo digo esto me responden: “Es que los catalanes a los de
Madrid no los tratáis bien...”. Pues bien, tratemos mal a los barceloneses, que
son los míos. ¿Qué obsesión tienen los de Barcelona? Pues construirse casas en
el Pirineo, concretamente en una comarca que se llama Cerdanya. El otro día leí
en el periódico que las casas de la comarca de Cerdanya son ocupadas un
promedio de 19 noches al año. Hombre, si tu quieres dormir 19 noches en
Cerdanya, vete al mejor hotel de esta comarca, contrata 19 noches y vivirás
mucho mejor, te ahorrarás la calefacción de la casa, la construcción, el
cemento, la lavadora, la cocina, la nevera... todo lo que tu quieras. Eso es
consumo responsable y ésa es nuestra obligación.
Y no solamente eso: si tu viajas por Alemania, en las casas
de pisos sólo hay una lavadora en la escalera, en la planta baja, y ahí lavan
todos los pisos de la casa comunitariamente. ¿Por qué hemos de tener nuestras
propias lavadoras y nuestros propios secadores? Eso es consumo responsable.
Podría citar otros temas, pero pienso que el consumo
responsable es una de nuestras primeras acciones, aunque no la única, y termino
con tres acciones micro que considero muy importantes.
La primera es bien conocida y se llama Banca Ética. Por un
lado, nosotros hemos de ser consumidores responsables, hemos de velar para que
nuestras actuaciones financieras no terminen, como hemos mencionado hace un
rato, invirtiéndose en acciones de Endesa, Repsol... De manera que hemos de
buscar alternativas a través de esta expresión inverosímil llamada Banca Ética.
Como bien me dijo un periodista, “lo de Banca Ética debe ser un oxímoron”. Yo
le contesté que la filología no era mi fuerte y que no sabía lo que era un
oxímoron, y él mismo me lo explicó: “Es una palabra que se refiere a una
expresión en la que están contenidas a su vez dos palabras, la primera de las
cuales desmiente a la segunda y la segunda desmiente a la primera”. Con esa
explicación, aprendí definitivamente qué era un oxímoron, y Banca Ética lo es.
A partir de ese momento, me cogió la obsesión de buscar oximorones por estos
mundos, y como estábamos en plena guerra de Iraq, no me costó mucho encontrar
uno cuando por radio escuché: “En esta ciudad ha caído fuego amigo”. Hombre,
pues será fuego o será amigo, pero obviamente ambas cosas no será, mira por
donde, así descubrí otro oxímoron. Hallándome en plena reflexión un compañero
me dijo: “Hombre, tú debes conocer el oxímoron más conocido y más universal:
inteligencia militar”. Caí en la cuenta de que ya lo conocía, pues es más que
evidente. Mientras estaba en estas reflexiones me dijeron: “Ahora aquí en
Barcelona se va a constituir una nueva ONG llamada Aduaneros si Fronteras” –lo
cual no deja de ser un oxímoron de categoría–. Independientemente de la broma
que se pueda hacer con la palabra, lo cierto es que hoy ya tenemos
posibilidades de mirar que nuestras inversiones sean éticas y pienso que en
este sentido micro también hemos de buscar alternativas.
He hablado de nosotros como consumidores, he hablado de
nosotros como ahorradores, pero nosotros también somos trabajadores, aunque a
veces no lo parezca. Como trabajadores también hemos de buscar opciones
alternativas. Hoy por hoy creo que es gravísimo que se haya perdido en el mundo
de la economía el concepto de empresa que a mí me explicaban cuando estaba en
la facultad. Un profesor de economía de la empresa me explicaba que la empresa
no es ni más ni menos que la conjunción entre alguien que tiene capital, a quien
llamaremos socio capitalista, y alguien que tiene trabajo, a quien llamaremos
socio industrial. Los dos se ponen de acuerdo, uno pone el dinero, otro pone el
esfuerzo, y allí se obtiene un producto que sirve para cubrir una necesidad. Me
explicaron que ése era el concepto más genuino de empresa, pero hoy eso ha
desaparecido, y acabamos identificando empresa con capital. Se dice por
Barcelona: “
Y eso sólo se da en dos modalidades posibles: una modalidad
se llama trabajo individual, o si se prefiere trabajo autónomo,
independiente... Si yo soy un peluquero, mi capital se encuentra en mi sillón
de peluquería, en mis tijeras y el peine... Y si no soy peluquero pero tengo un
ordenador en casa, hago virguerías con él y presto servicio a la gente. Pero
claro, cortar el pelo y hacer virguerías con el ordenador se puede hacer a
título de auto-ocupación, pero fabricar coches es difícil hacerlo en casa, y
para ello nos pasamos al sector empresa. Aquí hay una única opción que se llama
cooperativa: no entraré en profundidad en la cuestión de las cooperativas, y
menos aquí, teniendo en cuenta que en Gipuzkoa radica el complejo cooperativo
de Mondragón y aquí se sabe perfectamente qué es. Ya sabéis que los de
Mondragón son ateos, porque piensan que no puede haber un mundo mejor...:
Aunque tiene muchas imperfecciones, de las cuales soy consciente, ya me
gustaría compararlo con otros tipos de empresa...
A partir de ahí, digamos que la idea cooperativa más
purificada si se quiere es la de Mondragón, pero ha de ser una idea básica para
seguir adelante.
Y la última cosa que quería decir en este aspecto micro es
que nosotros, además de consumidores, ahorradores y trabajadores somos
contribuyentes. ¿Qué debe hacerse con los impuestos? Dos cosas: pagarlos, pero
no todos. ¿Qué significa pagarlos? Pues que hay que pagarlos, pues es la mejor
manera de interrelacionar riqueza con pobreza, transferir recursos, siempre y
cuando los impuestos funcionen evidentemente como hace falta. Debemos perseguir
el fraude fiscal. Cuando todavía nos movíamos con pesetas, leí en el periódico
una pequeña pero significativa nota que decía que los dentistas españoles
declaran de promedio a Hacienda unos ingresos anuales de un millón doscientas
mil pesetas de promedio... Hombre, con todos mis respetos, los dentistas
españoles el millón doscientas mil lo deben ganar al mes y algunos a la semana,
con lo cual pretender que ése es el promedio, es tomarnos el pelo, y a eso se
le llama fraude fiscal. ¿Qué debe hacer Hacienda? Pues un peinado, un peinado
fiscal: ahora empezamos con los dentistas, seguimos por los notarios,
continuamos por los registradores de la propiedad, nos entretenemos con los
ingenieros, al cabo de un tiempo con los cirujanos... No solamente haremos más
recaudación, sino que haremos un acto de justicia, porque yo estoy convencido
de que un dentista cobra más que yo. La universidad nos paga bien a final de
mes, pero tampoco se excede, de manera que así tienes un salario para ir
tirando. Pues yo, que debo tener un salario bastante menor que el de un
dentista, al final de año estoy pagando más impuestos que él. ¿Por qué? Porque
a mí no me preguntan qué impuesto quiero pagar, me lo quitan directamente de la
nómina. En cambio, al dentista le dan derecho a que él diga lo que gana. Pues
bueno, si hacemos peinados fiscales con los dentistas, haremos un acto de
justicia. Yo entiendo que debemos andar en esta dirección, pero no sólo con los
dentistas y compañía. Otro tema al que no voy a entrar por falta de tiempo es
el de los paraísos fiscales, tema en el que hay que entrar con más fuerza que
con el dentista, porque las grandes fortunas se esconden allí.
Por tanto, los impuestos hay que pagarlos y hay que
perseguir el fraude fiscal, pero no hay que pagar los impuestos que alimentarán
al Ministerio de Defensa, y de esta manera voy a hacer citar otra acción micro
en esta aula seguro todo el mundo la conoce y por tanto tampoco me entretendré
en ello: la objeción fiscal al gasto militar.
En resumen, el mundo está mal y hay riesgo de que esté peor,
pero como ya conocemos las raíces de la enfermedad debemos esforzarnos en que
tenga curación, y como también conocemos el tratamiento, la terapia…, es
necesario practicarla siempre a doble nivel: no olvidarnos de la pancartita,
que la podemos exhibir no necesariamente en Porto Alegre, pues ahora a finales
de este mes de noviembre en Barcelona la podremos exhibir en
Alguien me dirá: “Pero, ¿esas alternativas son reales? ¿Nos
van a hacer cambiar el sistema económico?”. Bueno, mi impresión es que no
tenemos un nuevo sistema económico para sustituir al anterior, una verdadera
alternativa económica, pero yo me pregunto si hace falta tenerlo o no. Con los
tiempos que corren, es mejor tener 10 alternativas económicas que una sola,
porque se piensa en los términos de capitalismo y socialismo... Pero
independientemente de que las tengamos o no las tengamos, lo que la historia
nos demuestra es que nunca hemos tenido un sistema económico guardado en el
armario de reserva para decir: “Hoy a las doce de la noche entra en marcha el
capitalismo, los feudales que se marchen”. Eso es algo que va progresando con
el tiempo: el aristócrata pierde poder, lo gana el burgués de la ciudad y al
cabo de un tiempo éste arrincona al aristócrata, tenemos una capitalismo
comercial y después llega el industrial, el financiero... y las cosas van
cambiando. Por eso, de lo que yo me preocuparía no es de tener una alternativa,
sino de implementar esos pequeños cambios que a lo mejor a la larga nos van a
dar un sistema alternativo.
Me vienen a la cabeza esos pequeños rompecabezas que nos regalaban a los niños cuando éramos pequeños –ahora se regalan puzzles y cosas más complicadas–. Era una cajita tonta en la que había 6X4 cubos (en total, 24). De esta manera quedaba una lámina, y tú, cuando tenías 5 años, que sino era aburridísimo, si cambiabas cubos al cabo de un tiempo, habías hecho las 6 láminas, cada cual correspondía a una cara del cubo... No tenemos sistema nuevo, pero sí podemos hacer una lámina nueva. Ahora hacemos “pluck” y cambiamos, que significa, un reparto más justo de la tierra. Otro “pluck”, que significa que hacemos Banca Ética. Otro “pluck”, y cancelemos la deuda externa, otro cubo más y transferimos tecnología al tercer mundo, erradicamos los paraísos fiscales... Y cuando hayamos hecho todos estos cambios, que están más que numerados y que los conocemos de memoria, a lo mejor con tanto cambio de cubo vamos a obtener una lámina nueva: una alternativa al sistema económico actual.